Argentina populista y la insostenibilidad del gasto en seguridad social

6 Jul 2020

Es bien sabido que no podemos seguir manteniendo un Estado elefantiásico, como el actual, el cual aumentó en quince años se participación promedio del 26% del PBI a más de 46% (y si durante este año el PBI se desploma en línea con las estimaciones que lo ubican la caída por encima del 10%, podría superar el 50%, es decir, casi duplicar su peso relativo).

 

 

Sin embargo, cuando hablamos del gasto público es necesario analizar su composición, a fin de determinar cuál es la vía que constituye las mayores erogaciones del Tesoro.

 

Analizando la información del proyecto de presupuesto 2020[1] (no aprobado) queda claro que la principal salida de recursos del gobierno lo constituyen las partidas destinadas a las Prestaciones de la Seguridad Social, las cuales en representaban un 45% del gasto total del sector público para este año (antes de la implementación del IFE y demás planes de contingencia frente al Covid-19).

 

No quedan dudas que constituye un esquema de gasto corriente populista, en el que se utilizan los recursos de los contribuyentes para mantener bajo control a una creciente proporción de la población que vive del asistencialismo, y por ende, se ven incentivados a continuar en el esquema perverso que le proponen los gobiernos. Pero veamos un poco más en profundidad estas cifras, ya que tenemos que responder algunas cuestiones ligadas a estos números:

 

Sin considerar el efecto de la pandemia, se observa un descalce entre el ingreso y los gastos en seguridad social: mientras los gastos presupuestados ascendían al 45% del gasto público ($2.664.088 millones), los ingresos bajo el mismo concepto representaban el 30% de los ingresos ($1.607.802 millones), lo que implica un déficit de $1.056.287 millones (equivalente a 4,1% del PBI).

 

Adicionalmente, debemos considerar que a partir del mes de abril, el gobierno ha comenzado a pagar el IFE equivalente a $80.000 millones mensuales y la recaudación en concepto de seguridad social se ha reducido debido a la necesidad de las empresas de recortar salarios, lo que aumentará la brecha entre ingresos y gastos del sistema de seguridad social.

 

Sin embargo, si bien la pandemia ha complicado la situación, debemos tener en claro que la situación era insostenible de manera estructural, ya que la brecha de gastos / ingresos estimada para 2020 ascendía a 1,66 (por cada peso que se recauda, se gastan 1,66 pesos), mientras que para 2015 era de 1,45 y para 2012 de 1,34. 

 

¿Qué pasó en el medio? Los recursos de la seguridad social se utilizaron para pagar jubilaciones sin aportes y planes sociales (AUH). Esto entonces es lo que muestra el empeoramiento de la relación entre ingresos y gastos del sistema.

  • Por un lado, la estatización de las AFJP suponía una suba de los ingresos ya descalzados de los gastos.

  • Por otra parte, la política de “inclusión social” llevó a que el dinero de los jubilados se utilice para “comprar” votos vía jubilaciones sin aporte y planes sociales.

Sin lugar a dudas, el sistema necesita una reforma urgente, en el cual los trabajadores activos puedan canalizar sus aportes, a fin de recibir luego una compensación acorde. No obstante, el punto central que queremos analizar aquí es como casi la mitad del gasto público se destina al gasto social, y desde los gobiernos festejan esto en nombre la mayor “justicia social”, concepto aberrante si los hay: justicia o inclusión social sería gastar esos recursos en educación para que los niños y jóvenes puedan integrarse al mercado de trabajo del futuro, en el que necesitarán herramientas que tal vez hoy no existan.

 

Si quieren hablar de nivelación, hablemos de nivelación hacia arriba, de oportunidades. Mientras más de un cuarto de nuestro PBI este destinado pagar jubilaciones de miseria y mantener cautivos los votos de los hogares de menor ingreso, no podremos hablar de justicia. Y la brecha se irá incrementando con los años, porque los jóvenes de hoy no tendrán como insertarse en un mundo cada vez más competitivo, entonces no es de extrañar que el sistema colapse por completo.

 

Mientras tanto, el populismo sigue gobernando, aprovechándose de la sociedad que supimos conseguir, de las necesidades que supieron conseguir. El desafío cultural que tenemos por delante es muy grande, esperemos estar a la altura de las circunstancias.

 

 

               

 

*Eliana Scialabba es PhD Cand. in Economics. Directora de Relaciones Institucionales CEEAXXI

[1] https://www.minhacienda.gob.ar/onp/presupuestos/2020

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