Mercosur, atrapado en la pandemia de la ideología

La política exterior es la suma de las políticas públicas, salir al mundo, gestar vínculos estratégicos, encontrar socios, generar alianzas debe estar en consonancia con la totalidad de las políticas domésticas y si encima estas son sostenidas en el tiempo y se convierten en políticas de estado seguramente un país logre caminar en un sentido íntegro y promisorio. En estos términos el MERCOSUR con sus idas y vueltas ha sido una política mantenida en el tiempo por sus socios, cuando se analiza las primeras conversaciones entre Alfonsín y Sarney en una región trabajando por la consolidación de la democracia y se avanza en lo que luego va a gestar el Tratado de Asunción se ve que se pudo consolidar el bloque pero a casi 30 años del mismo son muchos los desafíos que gritan una solución satisfactoria.

 

Luego de tres décadas aún no se logra consolidar el Mercado Común y aún no se sale de una unión aduanera imperfecta que implica una negociación constante en la facilitación del comercio eliminando obstáculos tanto arancelarios como barreras sanitarias y fitosanitarias, medidas antidumping y especialmente la gran deuda pendiente de la reducción del Arancel Externo Común (AEC) que fue uno de los grandes puntos de la cumbre presidida por Paraguay en formato virtual a causa del COVID-19.

 

El lunes 29 de junio comenzaron las reuniones de los diferentes de trabajo en un clima de tensiones marcadas por una coyuntura especiales y temas estructurales que se conjugan. Hubo reuniones de Cancilleres, Ministros de Economía, Industria, Comercio y Servicios y finalmente el jueves 2 de julio se encontraron los Mandatarios para cerrar la cumbre del bloque que actualmente registra un PBI de 2500 miles de millones de dólares ubicándose en como la octava economía del mundo.

 

Fueron varios los puntos que marcaron diferencias entre los socios, la región enfrenta un momento particular y el bloque viene de un momento altamente sensible desde el 24 de abril pasado cuando Argentina comunica su intención de retirarse de la mesa de negociación de los acuerdos con Canadá, Corea, Líbano y Singapur. Si bien rápidamente en otro giro inesperado retomó el diálogo el hecho no dejo de impactar y enfrentar al bloque ante una situación inédita porque no existe al momento un mecanismo para resolver una situación así de haber seguido su curso. En ese sentido, el presidente de Uruguay Lacalle Pou quien asume la Presidencia del bloque por los próximos seis meses remarcó la importancia de avanzar en negociaciones pendientes y con la convicción de que van a seguir su curso, también la importancia de que el Mercosur tiene el deber de terminar lo que ha empezado. De allí el énfasis en la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea, destacando la integridad del bloque en cumplir con el camino trazado aunque para muchos países el proteccionismo puede ser una tentación destacó que el Mercosur no puede quedarse a la vera del camino en un mundo tan vertiginoso.

 

En cuanto a las negociaciones por la reducción del Arancel Externo Común (AEC), se volvió a plantear como un objetivo clave para el próximo semestre. Es importante recordar que este tema ya tenía de alguna forma un “Pacto de Caballeros” de que iba a ser modificado pero los cambios políticos en la región marcaron diferencias sobre lo que significa para cada socio. En ese sentido se señala que hay varias propuestas, desde la del   Presidente Bolsonaro, que  pretende bajar el arancel del 14% actual en promedio a otro alrededor del 5% hasta algunas que lo ubicarían en la mitad del actual. De igual modo llegar a un consenso en este tema no será sencillo en principio porque nunca lo fue y especialmente ahora por la postura de uno de los socios sumado a las agendas abocadas a la pandemia. En ese sentido,  Lacalle Pou señaló que bajo el mando de Uruguay se convocará a trabajar fuertemente en el tema dada la importancia de impulsar la competitividad y la integración a las cadenas globales de valor.

 

El tercer tema álgido de la cumbre se vincula con la situación de Venezuela. El bloque exige que sus miembros cumplan la Cláusula Democrática por lo cual se instó una vez mas a la necesidad de que se restituya el Estado de Derecho y el principio democrático motivo por el cual el país en cuestión se encuentra suspendido del bloque.

 

Para Argentina el bloque representa 270 millones de habitantes con un ingreso medio siendo el principal socio comercial. En el año 2019 se registraron exportaciones por una suma de alrededor de US$12.500 millones (20% del total), e importaciones por US$12.200 millones (en 2018 las importaciones habían superado los US$18.000 millones). En materia de exportaciones el bloque se consolida como el principal destino de las mismas en especial Brasil. En el sector agroindustrial la participación de las PyMES es muy importante porque encuentran mercados en economías regionales tales como el sector lácteo, frutas (peras, manzanas y uvas) trigo, ajos y el sector olivícola por mencionar algunos. Del total de las empresas argentinas mas de la mitad exporta al bloque lo cual representa una clara oportunidad de desarrollo industrial y agroindustrial. Es claro que el MERCOSUR en este momento debe ser un tema prioritario en la agenda de Argentina porque enfrenta una seria crisis económica en la negociación de la deuda externa lo cual  expone la imagen institucional internacional y una mala relación con sus principales socios sería la última estocada para quedar al margen de una región que tiene un rumbo definido. En línea con esto el país se mantuvo atento al diálogo.

 

Claramente no era una cumbre fácil, la pandemia por un lado, la postura de tres socios muy alineada y uno de ellos con tintes particulares auguraban cierta tensión producto de los temas a trabajar. Entre estas aguas profundas navegaron los mandatarios del bloque y finalmente firmaron una Declaración de 34 puntos estableciendo en el primero de todos “el compromiso con la plena democracia, las garantías fundamentales, el Estado de derecho y la protección de los derechos humanos”.  En línea con lo que se viene bajo la Presidencia de Uruguay el mensaje fue de un fuerte compromiso con el acuerdo con la Unión Europeo, y los que están en negociación como así también el trabajo en la reducción del Arancel Externo Común. Su mandatario fue muy claro al cerrar e insistir en que el proteccionismo puede ser una tentación para algunos países pero que el Mercosur tiene el deber de terminar lo que ha empezado. De allí el énfasis en la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea, destacando la integridad del bloque en cumplir con el camino trazado y en ese sentido destacó que el Mercosur no puede quedarse a la vera del camino en un mundo tan vertiginoso. En sus palabras llamó a no ser ni “mercopesimistas” ni “mercoptimistas” sino “mercorrealistas”.

 

Así cerró la primera cumbre virtual, el debut de Fernández y Lacalle Pou en el bloque y especialmente una cumbre histórica marcada por la pandemia. Se abre un nuevo capítulo con un claro mensaje de políticas comerciales abiertas, reducciones arancelarias y muchos desafíos para construir consensos en el bloque y haciendo un fuerte pedido a no ideologizar el proceso de integración.

 

 

*Melisa Galvano Quiroga es PhD. Candidate. Magister en Negociaciones Internacionales. Licenciada en Relaciones Internacionales y Especialista en Agronegocios. 

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