El estado no puede jugar a ser empresario

La teoría económica y más aún la experiencia argentina otorgan razones suficientes para que el grito de expropiación sea un peligro para toda la sociedad.

 

 

El incentivo económico es quizá el atributo fundamental de la propiedad privada sobre los medios de producción que una empresa estatal jamás podrá conseguir. Pero hay muchos más. El riesgo bajo un contexto de incertidumbre es algo que solamente le puede preocupar a alguien que utilizó sus propios recursos en la apuesta de un negocio que creyó relativamente rentable. Un emprendedor no invierte porque le preocupa la tasa de desempleo, lo hace para ganar dinero, y como para eso necesita el concurso de otros seres humanos contratará a los que crea más aptos para movilizar la producción. Persiguiendo su propio interés y guiado como por una mano invisible (Adam Smith), finalmente reducirá la cantidad de desempleados. Es el incentivo económico el que logra esto y el que mantiene alerta al empresario, que, comprometido de lleno con recursos propios, está sujeto a observar su cuadro de resultados. Si acierta en los deseos de los demás obtiene ganancias y si yerra incurre en pérdidas.

 

En el caso de una empresa estatal, los recursos son succionados por la fuerza a los contribuyentes. El cuadro de resultados como guía para las operaciones del empresario es sólo un dato más para el interventor estatal, y probablemente el que menos le importe.

 

La expropiación de la compañía agropecuaria Vicentin, salteando al poder judicial en su designación de un interventor, rompió brutalmente la agenda del covid-19. En una conferencia escueta, sin la participación del ministro de economía y sin ninguna justificación coherente más que "la empresa tenía una deuda con el Banco Nación" de 350 millones de dólares, el kirchnerismo volvió con su jueguito de ser empresario. Pero la deuda total de Vicentin es de 1.350 millones de dólares a particulares privados, por ende, el estado le acaba de cargar a los argentinos, en un contexto de aceleración del déficit fiscal y en default total, una mayor deuda que se pagará con más impuestos.

 

Además, según contó República Económica este martes, se están adueñando de los activos de la empresa, que serán colocados en el brazo agrícola de la otra compañía petrolera estatal YPF, también expropiada ilegalmente en 2012. Lo cual implica, como explicó el ministro de producción Matías Kulfas, que el involucramiento en el sector del agro es una "política económica estratégica" donde, según el presidente Alberto Fernández, "el Estado no puede mirar desde la platea".

 

En estos casos de tanta seguridad en un avasallamiento del poder ejecutivo sobre la propiedad privada, necesitamos preguntas claras. Por ejemplo ¿Por qué Vicentin y no cualquier otra de las miles de pymes que le deben a bancos estatales? ¿Por qué expropiar en una situación crítica de déficit y default? ¿Cuál es la experiencia ejemplificadora de expropiación exitosa que justifica este accionar? Veamos. El presidente dijo, horas después de referirse a la medida como "expropiación", que le gusta más calificarla como un "rescate". La pregunta entonces sería ¿Debe el estado rescatar a Vicentin?

 

El mecanismo de ajuste natural en el sector privado está basado en el proceso de "pérdidas y ganancias", y la parte de las pérdidas es mucho más importante que el de las ganancias porque es la que saca del sistema a las empresas mal gestionadas. Cuando Fly Bondi pierde dinero, tiene que tomar decisiones rápidas, de lo contrario desaparecerá. Cuando Aerolíneas Argentinas pierde dinero, va al despacho oficial a ampliar su presupuesto a costa de todos los contribuyentes.

 

Definitivamente, la pregunta debería ser si todas las personas de este país tienen que rescatar a Vicentin, sacar dinero de su bolsillo y pagar por salvarla, sin tener idea del motivo de las pérdidas en sus negocios y que en gran parte es responsabilidad de un estado que la ahogó con regulaciones, burocracia, presión impositiva salvaje y créditos subsidiados que ningún otro banco privado le hubiera otorgado.

 

El deseo de los políticos de adueñarse de las empresas es la mayor tentación de su vida. Se convierten fácilmente en empresarios (falsos), tienen el aval de gran parte de la población, no corren el riesgo de pérdidas propias, gozan de presumir la manutención de los puestos laborales y el nivel salarial de sus empleados, remarcan que están por encima del ánimo de lucro y que sólo piensan en el bien común. Pero hay algo que no pueden lograr: arrojar buenos resultados económicos.

 

Un artículo en La Nación escrito por Sofía Diamante repasa las estatizaciones durante los últimos 15 años demostrando que la severa intromisión gubernamental en las empresas no sólo no son hechos aislados, sino que se trata de una política de estado similar a la ejecutada por el chavismo en Venezuela y con resultados tenebrosos. Fueron exactamente siete las últimas expropiaciones, sin contar el robo a las jubilaciones de las AFJP: Correo Argentino, AySA, Tandanor, Aerolíneas Argentinas, Fadea (donde hay 13 exdirectores imputados por malversación de fondos), YPF, Belgrano Cargas y Logística. Además de estas siete se crearon otras 12 empresas estatales, entre ellas Enarsa, investigada por corrupción en la importación de gas licuado por fuera de la ley.

 

De las casi dos docenas empresas estatales nacidas o robadas en los últimos 15 años, más otras 20 compañías ya existentes desde antes, florece una sola coincidencia entre todas: no hay una que no presente pérdidas cada año. La peor de todas probablemente haya sido YPF, que no sólo quebró la producción petrolera nacional, sino que el estado terminó pagando más de 6.000 millones de dólares a los ex accionistas en bonos 2024 que son parte del paquete a negociar, más los 3.000 millones por el juicio radicado en Nueva York.

 

Ser empresario no es un simulacro ni un pasatiempo. Cuando el estado juega a serlo, son los contribuyentes quienes siempre pagan la fiesta.

 

*Eliseo Bottini Antunez es Periodista de la Universidad de Palermo. 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

1/10
Please reload

Please reload

Please reload

IG-spo-rep.jpg

republicaeconomica.com © 2017 Republica Economica