Así se inicia: El Gobierno se queda con la empresa Vicentín

9 Jun 2020

El Gobierno anunció este martes la intervención de Vicentín y explicó que buscará expropiarla. La empresa pasará al control de YPF Agro. "Esta es una visión estatista para el Siglo 21", expresó Kulfas. 

 

 

 

El presidente Alberto Fernández anunció este martes la intervención de la empresa Vicentín, en una acción que hará sonar las alarmas en los mercados de la soja y entre los inversores del país.

A pesar de que hace menos de un mes clasificó de "locas" las teorías que indicaban que el Kirchnerismo iba a expropiar empresas, Alberto Fernández decidió que el Gobierno tomará el control de Vicentín durante los próximos 60 días mientras busca la aprobación del Congreso para expropiar la central agrícola, que se declaró en bancarrota el año pasado después de haber sido atrapado por los vaivenes de la moneda.

"Esta es una visión estatista para el siglo 21", expresó el Ministro de Producción Matías Kulfas en una entrevista a finales del lunes después del anuncio.

Bajo el plan, todos los activos de Vicentin - cuyo principal activo son las plantas procesadoras de soja que proveen al mundo de harina para alimentación animal y aceite de cocina - serán colocados en un fideicomiso administrado por el brazo agrícola de la compañía petrolera estatal YPF SA.

YPF Agro absorberá entonces a Vicentin, creando un gigante estatal de productos básicos con importantes manos en la perforación de esquisto, el suministro de combustible y el comercio de cultivos - e incluso dando al gobierno más influencia en el mercado de divisas, explicó Kulfas.

Una de las primeras voces en expresar descontento fue la Sociedad Rural Argentina, que indicó que "la historia nos muestra que las intervenciones del Estado, en particular en el comercio de granos, crean severas distorsiones que terminan por profundizar los problemas en lugar de resolverlos". 

El gobierno sostiene que las repercusiones de la crisis financiera de Vicentin en la industria agrícola argentina fueron demasiado grandes para ignorarlas. La empresa, que se mantiene en estrecho contacto con el gobierno, es una parte importante del negocio de exportación de cosechas de Argentina, que asciende a 20.000 millones de dólares al año y que representa 7,4 millones de toneladas métricas de exportaciones de semillas oleaginosas en 2019.

El destino de Vicentin ha estado estrechamente ligado a la política. La empresa se expandió bajo la presidencia de Mauricio Macri, un hombre favorable al mercado, y luego cayó en el desorden cuando Fernández surgió como su probable sustituto. Gabriel Delgado, un secretario de agricultura bajo el mandato de Kirchner, dirigirá la intervención del gobierno.

La empresa dejó de pagar unos 1.500 millones de dólares de deuda el año pasado. Un tribunal de la provincia de Santa Fe, donde la empresa tiene su sede, ha estado supervisando una quiebra en un procedimiento similar al del Capítulo 11 en los EE.UU.

Cabe remarcar que una gran parte de la deuda de Vicentin se debe al estatal Banco Nación. Pero el plan de expropiación fue una sorpresa para los ejecutivos de la empresa, quienes expresaron que se enteraron por los medios y afirmaron: "El camino elegido nos llena de incertidumbre y preocupación".

 

La compañía reclamó “la legitimidad de proteger los derechos de una empresa argentina y de sus accionistas, de origen familiar y del interior del país”, y subrayó que la firma “se encuentra ajustada al marco legal vigente, dentro de un concurso preventivo de acreedores”. También destaco que la empresa “ha manifestado reiteradamente la voluntad de honrar los compromisos asumidos”  

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