Por qué los hombres ganan más que las mujeres

Uno de los últimos informes de la Organización Internacional del Trabajo muestra que en Argentina la brecha las mujeres cobran un 25% menos que los varones.

 

 

Rigurosos estudios reflejan los motivos por los cuales existe una brecha salarial entre géneros. Sin embargo, el feminismo -y especialmente sus adeptos- repite una y otra vez que la brecha salarial, un asunto complejo, tiene una única explicación: una tiranía patriarcal. No es extraña esa respuesta. Todos los problemas que sufren las mujeres en la actualidad, según el feminismo, son producto de una opresión tiránica patriarcal por parte de los hombres en occidente. ¿Qué dicen los datos?

 

En 2005, Warren Farrell escribió el libro Why Men Earn More, en el que a partir de estudios de múltiples variables concluyó que la brecha era generada por las propias decisiones de hombres y mujeres que toman a lo largo de su vida y no necesariamente de discriminaciones sexistas.

 

Farrell hizo una larga lista de factores donde predomina el sexo masculino. Ejemplos: los hombres eligen más una carrera en ingeniería que en ciencias sociales, realizan trabajos más peligrosos, trabajan más horas, tienen mayor disponibilidad post jornada laboral, están más dispuestos a mudarse por la ocupación, tienden a posicionarse en comercios, a trabajar con maquinaria pesada, a trabajar en el exterior, están abierto a constante movilidad laboral, etc.

 

Encontró, por otro lado, que entre hombres y mujeres propietarios de su propio negocio, los hombres trabajaban 38,6 horas de media en relación a las 29,9 horas que abrían las mujeres.

 

Farrell aclara que las mujeres no son menos productivas, solo tienen diferentes prioridades. Para las mujeres el objetivo principal no era el dinero, sino más tiempo para ellas. Un estudio pormenorizado a propietarios de negocios, realizado por el Instituto de Tecnología de Rochester descubrió que la “acumulación de riqueza” era el principal motivador para solo el 29% de las mujeres, vs el 76% de los hombres.

 

La conclusión de Farrell fue que la vida de los hombres estaba menos diversificada y en realidad vivían peor que las mujeres.

 

"El empobrecimiento desmedido de nuestro pueblo es un cachetazo para las mujeres, que en Argentina ganan el 25% menos por el mismo trabajo". Ofelia Fernández.

 

¿Qué pasa con las brechas en un mismo puesto de trabajo? ¿Alguien conoce algún caso personal?

 

Vale la pena observar las posiciones de hombres y mujeres en un área muy específica. Justamente eso fue lo que hizo un informe de dos estudiantes de Harvard en noviembre de 2018, estudiando con minuciosa atención este enfoque.

 

Analizaron los datos de la autoridad de transporte de la bahía de Massachusetts. Compararon sueldos de operarios de trenes y conductores de autobuses dentro de un área fuertemente sindicalizada donde hombres y mujeres adhieren por completo a las mismas reglas. Ambos sexos tenían las mismas opciones a la hora de elegir horarios, rutas, vacaciones y horas extras. Es decir, no había margen para que un empleador sexista discrimine a las mujeres.

 

Sin embargo, las mujeres seguían ganando menos que los hombres. ¿Por qué?. Resulta que los investigadores encontraron que los conductores trabajaban un 83% más de horas extras que sus colegas mujeres. Además, aceptaban con más frecuencia un turno de horas extras con poca antelación. Los trabajadores varones usaban un 48% menos la ley de licencia médica familiar.

 

Las trabajadoras tenían más probabilidades de tomar una ruta menos deseable, lo que significaba trabajar menos noches, fines de semana o días festivos. “La brecha salarial en el área del transporte de Massachusetts es explica completamente por decisiones propias de las mujeres”, concluyó el informe.

 

Los ideólogos argumentan que esto es producto de una cultura machista y patriarcal que condiciona a las mujeres a tomar estas decisiones. Pero adoptar esta postura es precisamente suponer que las mujeres no son capaces de elegir por sí mismas y que son perfectamente moldeables por el entorno. ¿Y si es el propio feminismo el que está dañando a las mujeres?

 

Elección de carreras universitarias y maternidad. Factores influyentes.

 

Hasta acá llamamos un pantallazo estadístico reciente con el fin de orientar la alta variedad de causas que originan la brecha salarial entre géneros. Asumiendo que la complejidad de una disparidad salarial se explica por un factor multidimensional y no de manera unidimensional como supone ciertas vertientes del feminismo.

 

En esta parte exploramos a fondo dos cuestiones relevantes: la potente influencia de las elecciones educativas entre hombres y mujeres, y los bruscos cambios desde el inicio de la maternidad.

 

Como se trató de ejemplificar, la diferencia salarial no necesariamente se explique por razones sexistas. Aunque sí existen, la proporción es ínfima al lado de las demás variables. La ocupación, la posición dentro de la compañía, las carreras elegidas o las horas trabajadas por semana, son componentes pesados que terminan afectando los salarios casi en su totalidad. Hasta un estudio de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias (AAUW), una organización feminista, expresa que una brecha salarial arriba del 20% se reduce a sólo 6% cuando se toman en cuenta las distintas elecciones educativas.

Veamos cuáles son exactamente esas 'elecciones educativas' tan influyentes. La universidad de Georgetown compiló una lista de las cinco carreras mejor pagadas, y el porcentaje de hombres y mujeres que se especializan en esos campos.

Carreras mejores pagadas. 1) Ingeniería petrolera: 87% hombres. 2) Ciencia farmacéutica: 48% hombres. 3) Matemáticas y Ciencias de Computación: 67% hombres. 4) Ingeniería Aeroespacial: 88% hombres. 5) Ingeniería Química: 72% hombres.

Las mujeres superan a los hombres en sólo una de las cinco especialidades y por un escaso porcentaje. Consideremos ahora el ranking de las cinco carreras universitarias peor pagadas. 1) Consejería y Psicología: 74%. 2) Educación Infantil: 97% mujeres. 3) Teología y vocaciones religiosas: 66% hombres. 4) Servicios humanos y Organización Comunitaria: 81% mujeres. 5) Trabajo social: 88% mujeres. En esta lista las mujeres dominan todas las áreas menos una. Incluso dentro de la misma profesión, hombres y mujeres eligen diferentes orientaciones que determinan el dinero que ganan.

 

Las acciones conjuntas de estas decisiones, claramente reducen los factores no explicativos de la brecha. Los trabajos del economista español Juan Ramón Rallo señalan que, tras explorar las causas, la brecha salarial cae al 5,2%, datos que van en línea con el 6% de la asociación feminista AAUW.

 

En tal caso, ¿Sólo quedaría una brecha salarial de cerca del 5/6% sin explicación, en la que el patriarcado estaría actuando? No necesariamente, ya que esta diferencia salarial por hora entre hombres y mujeres se vuelve prácticamente inexistente en personas menores de 30 años aproximadamente. ¿A qué se debe entonces esta pequeñísima brecha que inicia a partir de los 30 años? A una variable que merece delicada atención: la maternidad.

 

Maternidad, trabajos domésticos y cuidados

 

Las mujeres pasan a trabajar a tiempo parcial para conciliar su ocupación con el cuidado de sus hijos. Pierden experiencia y formación, lo que implica menor productividad y menores salarios. En los países nórdicos, líderes en políticas igualitarias de género, pierden casi un 30% de su salario de media a los 10 años de tener su primer hijo. Esto revela un contraste interesante: la aplicación de políticas 'equitativas en género’ no suelen ser efectivas para corregir la desigualdad por maternidad.

Por ejemplo, en Islandia, se impusieron permisos parentales iguales e intransferibles para hombres y mujeres; y a pesar de que los varones tomaron más permisos, las mujeres seguían encargándose del cuidado de los hijos. Por ende, todo esto se tradujo en una brecha salarial de género en Islandia del 16,3% por hora trabajada. Este caso muestra que la desigualdad por maternidad se corresponde con decisiones libres y consensuadas entre las parejas.

Comúnmente se critica que la mujer se ve "forzada" u "obligada" a asumir una proporción mayor del cuidado de sus hijos y de las tareas del hogar. Sin embargo, esas palabras distorsionan el debate. Son decisiones libres, y todas las decisiones implican costes y beneficios, estos son conocidos por la mujer, que no suele ser una esclava dominada por su pareja mediante el uso de la violencia.

El feminismo critica que los trabajos de cuidados no se remuneran y no se valoran socialmente. Pero no es la sociedad quien debe valorarlo, sino los propios miembros de la familia que son sus beneficiarios directos. Sería injusto pedir a otras personas que pagasen por esas actividades mediante impuestos, ya que no reciben ningún tipo de servicio a cambio.

 

En general, si vemos los datos desde una perspectiva no ideologizada, los resultados no arrojan opresión, sino todo lo contrario, son las elecciones libres de las mujeres las que determinan sus salarios. Y cuando se aplanan las diferencias, se refuerzan las desigualdades. La brecha salarial sí existe, pero ningún estudio serio puede determinar que por el hecho de existir sea injusta.

 

 

 

*Eliseo Bottini Antunez es periodista de la Universidad de Palermo. 

 

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