Perdió 10 años de su vida: “A mi negocio lo quebró el sistema tributario”

9 Feb 2020

Roxana era dueña de un local por el que trabajó duro durante 10 años pero perdió todo. "Mi negocio no cerró por la crisis económica, lo quebró el injusto sistema tributario”.

 

 

Roxana fue hasta agosto 2019 la dueña de un local de ropa femenina en San Miguel, AMOUR & PSIQUE. Durante 10 años ella levantó la persiana de su local donde exhibía sus productos y atendía a sus clientas que eran habitúes luego de tantos años.

 

Allí trabajaba junto a su única empleada, una joven de 22 años, que Roxana pudo contratar luego 7 años manejando sola su negocio. Este fue el primer y único trabajo en blanco de la joven, que antes había trabajado sólo como niñera o changas temporales.

 

Juntas, Roxana y su empleada, estuvieron los siguientes 3 años atendiendo el local. Se enfrentaron a la crisis económica, el aumento de las tarifas, la caída en las ventas, la suba de los costos y la terrible inflación; pero así aun pudieron sobreponerse a las adversidades de la economía argentina y salir adelante con muchas privaciones y esfuerzos.

 

 

Todo esto cambiaría el 2 de abril de 2019, con la llegada a su local de una carta de la AFIP que, sin saberlo todavía, desencadenaría una serie de eventos que en menos de 4 meses haría desaparecer el esfuerzo de más de 10 años de trabajo.

 

“Hablo con mis contadores, con los cuales llevaba pocos meses trabajando, y después de investigar la situación me informan lo peor: mi ex contador, con quien había trabajado 9 años, había cometido el error de inscribirme durante 3 meses del 2016 (octubre noviembre y diciembre) en una categoría del monotributo (L) donde me exigían tener (mínimo) 3 empleados (artículo 20 del anexo de la ley 26.56; hoy ya no vigente)”, explicó Roxana Farrelli en una publicación en las redes sociales que se volvió viral y continúa: “Yo siempre tuve un solo empleado, fue un error del anterior contador, yo no había hecho nada malo, pero esa sola acción fue motivo de exclusión del monotributo, lo que implica me pase a responsable inscripto 30 meses para atrás y presente declaraciones de IVA y así me genera una deuda de $900.000 entre multas e intereses".

 

Es decir que, por un error de su contador y por una ley que la obligaba a tener 3 empleados, aunque no los necesitara, Roxana encontró que tenía una deuda con AFIP de casi un millón de pesos.

 

“La deuda era monstruosa, muy alejada de mi realidad, mi única esperanza era obtener un plan de pagos que estaba por salir, pero cuando finalmente salió, mi nuevo contador me informa que por el monto de mi deuda ($900 mil pesos), me exigían 100.000 pesos para entrar y cuotas de 20.000 pesos. Hablé con abogados, muchos, nadie quiso tomar mi caso aludiendo a la inflexibilidad de la AFIP”, relata Roxana y agrega: “Ir contra la AFIP es pelear contra la pared me decían”.

 

Desesperada por su situación, Roxana fue hasta la oficina de la AFIP a hablar con la inspectora responsable de su caso y le pidió que por favor la escuchara, para que pudiera entender su situación.

 

“Este monto escapa totalmente de mi realidad, soy una persona que nunca salió del país, no tengo auto. Miren mis cuentas, vengan a ver mi local. No es un shopping, es un local chico de barrio, es una locura lo que estoy viviendo”, le explicó a la oficial de la AFIP.

 

Pero no hubo caso, el trato fue muy desconsiderado: “LO VAMOS A HACER POR LAS BUENAS O POR LAS MALAS”, le dijo la inspectora; y a los pocos días llegó la respuesta: la exclusión era inminente y le  exigían que pague retroactivo desde el momento del error, en el 2016.

 

“En ese momento mi mundo finalmente se vino abajo, fue el último golpe que pude recibir, al día siguiente decidí cerrar y despedir a mi empleada”.

 

Finalmente, Roxana cerró su local el 1 de agosto del 2016. Su negocio no lo cerró la crisis economía, lo cerro el sistema tributario argentino.

 

 

El abogado Sergio Mohadeb, conocido en redes sociales como "Derecho en zapatillas", explicó en su blog especializado que “significa ser excluido del monotributo” implica que, por no estar en el régimen simplificado, en forma retroactiva debe pagarse: 21% del IVA facturado, aportes y contribuciones como autónomos (jubilación), impuesto a las ganancias, intereses resarcitorios y multa por omisión o defraudación fiscal, entre una y seis veces el impuesto omitido o evadido.

 

El posteo con el relato fue compartido masivamente. "Gracias a ustedes pude hacer que me escuchen porque yo sola no hubiera podido hacer nada", dijo. "Espero que se tome mi caso como precedente porque me escribió muchísima gente que está en una situación similar y realmente es desesperante", recalcó Roxana.

 

Agrega, además, que “hasta último momento intente salvar mi local para seguir trabajando, aceptando como buena contribuyente en tiempo y forma la exclusión y presentando todo lo que me pedían. El problema es que la deuda escapo a mis posibilidades de pago, y ni siquiera con el plan de pagos ayudaron; no me dejaron otra escapatoria que despedir a mi empleada, cerrar y permanecer escondida sin saber cómo afrontar este problema. Estoy bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico a raíz de este problema, hace meses que intento rehacer mi vida pero aun no entiendo que hice mal”.

 

Hoy en día, Roxana no volvió a ejercer ninguna actividad, sigue bajo tratamiento médico y su ex empleada se encuentra desempleada sin chances certeras de encontrar trabajo bajo la crisis económica que vive la Argentina.

 

 

 

 

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