¿El huevo o la gallina?

5 Feb 2020

La pregunta que se hacen los acreedores es simple ¿Cómo va a hacer la Argentina para pagar su deuda? Esta pregunta está totalmente justificada ya que lo que quieren ellos es recuperar el dinero que nos prestaron.

 

Los meses que siguen prometen ser turbulentos. El gobierno presentó el cronograma que detalla los pasos a seguir en la renegociación de la deuda que, en teoría, culminará el próximo 31 de marzo. Sin embargo, los acreedores de la deuda argentina no saben la forma que va a hacer la Argentina para generar los dólares necesarios para el repago de la deuda.

 

El miedo que tenemos todos es que el Ministerio de Economía no tenga un plan económico que abarque las distintas contingencias posibles de la reestructuración de la deuda. Lo ideal sería que Guzmán presente públicamente un plan que indique cuales van a ser la senda fiscal y monetaria en caso de que ocurran distintos eventos.

 

Así, tendría que tener un Plan A en el que se defina la política económica en caso de que los acreedores acepten la propuesta que propone desde el principio el gobierno. Un Plan B en el que los acreedores hagan una contraoferta en el que la quita del capital y/o intereses sea menor a la planteada por el ministerio. Este último plan puede tener infinitas posibilidades debido a que no se sabe a dónde van a llevar las negociaciones con los acreedores, pero se tendría que tener, aunque sea algunas aproximaciones. Y un último plan, en el que se considere el peor de los escenarios, el del default.

 

Sin embargo, todo parece indicar que el gobierno quiere renegociar la deuda para luego armar su plan económico, lo cual es inédito ya que sin saber cuál va a ser la forma en que Argentina va a lograr los superávits primarios futuros, los acreedores no van a aceptar ninguna propuesta del gobierno. Esto es lógico ya que cualquiera de nosotros si le prestamos plata a alguien y nos pide más tiempo para pagar lo que nos debe, lo primero que le preguntamos es como va a hacer para lograr conseguir nuestro dinero.

 

Entonces entramos en el juego del huevo o la gallina, para los acreedores, primero se tiene que presentar el plan económico y luego se procederá a la renegociación de la deuda, y para el gobierno una vez que la deuda está renegociada se formula un plan económico.

 

Ahora bien, el gobierno de Alberto Fernández piensa que una vez que se arregle el tema de la deuda se resuelven todos los problemas de la Argentina. Esto no es así, no hay que confundir lo urgente con lo importante. Una vez que se acuerde con los acreedores hay que encauzar a la Argentina en un sendero de crecimiento sostenido.

 

De este punto, surge la cuestión de que la economía no va a reactivarse tan fácilmente como indicaban los spots de campaña del candidato del Frente de Todos. Ponerle plata en el bolsillo de la gente a través de una suba de impuestos no es una opción que genere crecimiento económico, sino que lo que hace es sacarle dinero al sector más productivo de la argentina para dársela al sector improductivo, solo una redistribución de la torta ya existente, no una ampliación de la misma que es lo que necesitamos.

 

 Para que crecer, hay que reducir el Estado paquidérmico que tenemos para poder realizar una baja significativa de impuestos que agobian a todo aquel que quiere invertir en nuestro país y de esta forma generar trabajo productivo que nos permita exportar bienes y servicios y conseguir los dólares que nos hacen falta en estos momentos.

 

 

*Diego Piccardo es Economista de la Fundación Libertad y Progreso. 

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