El Ministro de Educación no pasa una PISA

13 Jan 2020

Levantó polémica anoche en Twitter Nicolás Trotta, el flamante Ministro de Educación, al publicar la supuesta solución a un problema matemático tuiteado el día anterior a modo de juego. El abogado y docente universitario había desafiado a sus seguidores a resolverlo con la única pista de que cada ícono (tres libros apilados, una notebook y una calculadora) representaba una incógnita con un valor, lo obvio.

 

 

 

 

A un primer vistazo, el problema no parecería tan fácil como lo suelen ser este tipo de desafíos, muy comunes en las redes sociales. Las dos primeras ecuaciones son básicas, no es complicado dilucidar que la calculadora representa un 10 y los libros un 4. El reto más grande se presenta recién en la tercera ecuación.

 

Siguiendo la pista del ministro (cada ícono representa un valor), la notebook con otra igual pero más pequeña arriba a su derecha indicaría un número elevado a la potencia de sí mismo. Naturalmente, para que la operación dé 2, al 4 deberíamos restarle otros 2. Allí está la complicación: ningún número entero ni fracción entre enteros elevado a sí mismo da 2. El problema no se puede resolver sin adentrarnos en el terreno de los números irracionales, aquellos que tienen una infinita sucesión de cifras distintas luego de la coma. Por poner un ejemplo, el famoso número pi (π) es irracional:  3,14159... etcétera.

 

La incógnita representada por la notebook, entonces, luego de una operación que involucra logaritmos naturales, se aproximaría a  1,55961... El nivel de educación matemática para operar con números irracionales y logaritmos, sin embargo, no está al alcance del común de los usuarios de Twitter, mucho menos de la población general en un país que destaca por su paupérrimo desempeño en las pruebas internacionales de educación. Así lo indicó el usuario Sebastián Druetta, quien resolvió la ecuación aclarando que muy seguramente el ministro había cometido un error.

 

 

 

Veinticuatro horas más tarde, Trotta publicó la supuesta solución al reto, sembrando más dudas que despejándolas al indicar que el ícono de la notebook valdría 1. Uno a la primera potencia es igual a uno por uno, que sin lugar a dudas y hasta para un niño de tercero de primaria da uno, no dos.

 

 

 

 

 

Los usuarios de la red social no tardaron en hacerle notar el error, dirigiéndole la más variada colección de epítetos y humoradas. Muchos, también, se manifestaron preocupados por el futuro de la educación de nuestros jóvenes en sus manos.

 

 

 

 

 

 

 

El ministro salió en su propia defensa poco más tarde, explicando que al haber dos computadoras cada una con un valor de 1, sumarían 2. Lo que no se explica es por qué no indicó la sumatoria con signos de +, como en las dos ecuaciones anteriores, ni por qué hay una notebook más pequeña que la otra arriba y a su derecha al estilo de cualquier potencia. ¿Su explicación? La grieta matemática (sic).

 

 

 

 

 

 

 La Argentina se posiciona entre los últimos lugares de todo el mundo en tanto nivel educativo desde hace años, como lo indican los resultados de las pruebas PISA. Lo que es más, matemática es la disciplina donde más bajo caemos: de 6 niveles en que se divide la escala para evaluar el desempeño, el 70% de nuestros alumnos en 2018 entró en el nivel 1 o más bajo. “La proporción de estudiantes con niveles de desempeño bajos o muy bajos muestra una tendencia creciente a lo largo de los años”, según el informe de la OCDE de hace semanas. Por debajo del promedio en América Latina, y por supuesto muy por debajo del mundial.

 

El incidente de Trotta no es sino un reflejo del tristísimo nivel de nuestras escuelas, y presenta un panorama desolador respecto de la posibilidad de eventualmente superarnos. Que el Ministro de Educación de la República no alcance el nivel en matemática que debería tener un adolescente de tercero de secundaria como para resolver una simple potencia, o para reconocer que estaba utilizando la notación de la potencia en lugar de la de la suma, siembra pavor a poco más de un mes para el inicio de clases.

 

Un país de iletrados e ignorantes difícilmente pueda salir adelante en el mundo de hoy en día. Carreras estratégicas como las ingenierías acumulan una ínfima cantidad del total de los graduados universitarios del país, a pesar de que nuestro desarrollo dependa en gran parte de ellos. Como indicaron las pruebas Aprender 2016, no es por falta de intención: la mayor dificultad es el paso de la escuela a la educación superior. Los alumnos del último año de secundario tienen serias dificultades para resolver problemas matemáticos sencillos (al igual que el Ministro).

 

En las escuelas públicas es donde la cuestión se pone especialmente alarmante: el 80% está en el nivel básico o inferior (en contraste con el 50% en las privadas). Con una base por debajo de la mediocridad, difícilmente puedan ingresar a la universidad, que a pesar de su gratuidad continúa siendo un privilegio para pocos.

 

La Argentina condena a sus niños pobres a la miseria de por vida. Como no haya un pronto cambio radical en el sistema educativo, nos continuaremos encaminando al subdesarrollo y a una sociedad profundamente clasista, cada día menos igualitaria.

 

 

*La autora de esta nota desea publicar bajo el pseudonimo Mon Mon. 

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