Lituania: La imparable marcha de la libertad

Lituania tiene una compleja historia política, con batallas y anexiones por parte de Polonia, Prusia y Rusia, principalmente. Para nuestro propósito, sirva decir que Lituania, como los demás países bálticos, ha tenido una dilatada y heroica por lograr su libertad.

 

 

Así, en 1918 Lituania obtuvo su independencia de Rusia. La alegría no duraría mucho, ya que la Unión Soviética ocuparía Lituania en 1940. Entre 1941 y 1944 Lituania fue ocupada por la Alemania nazi al calor de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, en 1944, la Unión Soviética vuelve a ocupar Lituania, ocupación que duraría hasta 1990. Entre 1990 y 1991 suceden fuertes movimientos sociales, que finalmente obligan al reconocimiento de la independencia de Lituania en 1991.

 

Las reformas económicas que necesitaba la economía lituana para salir de la economía planificada socialista se hicieron rápidamente, como respuesta a una fuerte recesión en el país. Así, la liberalización de precios comenzó en 1992, las licencias para exportar fueron abolidas y se liberalizaron las importaciones. Igualmente, se introdujo un régimen de inversión extranjera muy liberal, se mantuvo una férrea disciplina fiscal, se introdujeron las privatizaciones con vouchers y la desmonopolización de la economía. En paralelo, las tierras se restituyeron a los dueños originales o se trasladaron a manos privadas. En ese contexto, Lituania fue un gran ejemplo de privatización bien realizada.  La rapidez de las reformas permitió que los beneficios no tardaran mucho tiempo en verse, lo que generó un círculo virtuoso de crecimiento y bienestar y, consiguientemente, más apoyo a más reformas.

 

En 1995, el PIB per cápita de Lituania era de 5.322 dólares (dólares de 2010), cantidad que se encontraba por debajo de varios países latinoamericanos. En contraste, hoy en día Lituania tiene un PIB per cápita de 17.670 (dólares 2010), por encima de cualquier país de América Latina.

 

Lituania en la década de los noventa se dedicó a privatizar la mayoría de los servicios estatales que habían heredado, abrió su economía prácticamente sin restricciones, estableció impuestos bajos y fuertes recortes al gasto público. Al igual que Letonia y Bulgaria, estableció muy bajos impuestos. Hoy esos países no son paraísos fiscales ni mucho menos, pero tienen sistemas de impuestos extremadamente bajos, lo que los hace muy competitivos y atractivos para la inversión. En el caso de Lituania, los impuestos más simples y menos distorsionantes permitieron un aumento de la recaudación del 191% entre 2000-2008, junto con una gran reducción del desempleo y mayores tasas de crecimiento económico.

 

Lituania ocupa un destacado lugar 16 en el ranking de libertad económica del Instituto Fraser con un puntaje de 7,9/10. Veamos como se encuentra Lituania en los 5 componentes de libertad económica del citado ranking:

  1. Tamaño de gobierno: Lituania  tiene un puntaje de 7,4/10. Este componente ha mejorado sustancialmente ya que en 1990 era de 3,8. Destaca en este rubro que el impuesto máximo sobre la renta personal es de 15 por ciento, uno de los más bajo de la Unión Europea. La inversión estatal como porcentaje de la inversión total es solo del 17 por ciento.

  2. Sistema legal y derechos de propiedad: Lituana obtiene un puntaje  de 6,6, aunque no es el puntaje más excelente que puede lograr, si está por encima de la mayoría de los países ex-comunistas, síntoma de la creciente importancia que se da al Estado de Derecho y a la protección de la propiedad.

  3. Moneda sana: Lituania obtiene un importante puntaje de  9,22. Allí destaca un bajo nivel de inflación y una gran estabilidad monetaria. Además, existe la facilidad de tener cuentas en divisas extranjeras.

  4. Libertad de comerciar internacionalmente: Lituania obtiene un puntaje de 8,2. Este es uno de los puntajes en los que más ha mejorado Lituania, ya que en 1990 existían múltiples controles al flujo de capitales, había un tipo de cambio paralelo, y no se permitía la inversión extranjera. Hoy, Lituania es completamente diferente. El país destaca por sus aranceles bajos y pertenece a la Unión Europea. Los trámites de exportación e importación son muy ágiles y existe una gran apertura a la inversión extranjera.

  5. Regulaciones crediticias, laborales y empresariales: Lituania obtiene un puntaje de  8,04. Destaca la gran competencia bancaria, ya que todos los bancos son privados, lo cual es un gran cambio ya que en 1990 todos los bancos eran bancos estatales. Además, destaca que el gobierno no absorbe el crédito disponible. En cuanto a las regulaciones laborales, destaca la posibilidad de renovar los contratos temporales. La mayoría de los contratos colectivos se hacen a nivel de las empresas. No existen muchas restricciones a las horas de trabajo. Tampoco es muy costoso el despido justificado en tiempos de reducción de la actividad empresarial. En cuanto a las regulaciones empresariales, destaca que no existen costos burocráticos importantes. La apertura de empresas es fácil y ágil. Las licencias para operar una empresa se obtienen en un tiempo perentorio. Es fácil realizar el cálculo de los impuestos.

De esta manera, Lituania logró llegar a ser la economía abierta, competitiva y de bienestar que es hoy. Con impuestos bajos, apertura económica, achicamiento del Estado, reformas de mercado valientes y bien pensadas. Así salieron adelante también países como Estonia, Georgia y otros más. 

 

 

*Victor H. Becerra es especialista en comunicación política por el ITAM y Secretario general de México Libertario; mientras que Miguel A. Cervantes es catedrático de economía internacional en la Burgundy School of Business de Francia. Publicado originalmente en Cato Institute.

 

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