Explotó el verano: el turismo argentino en rojo vivo

27 Nov 2019

Nos adentramos de lleno en la temporada alta en la Argentina y las miradas se vuelcan a los centros turísticos de nuestro país. El turismo en nuestro país representa el 10% del PBI -$51,7 billones- y genera cerca del 9,4% del empleo total -1,8 millones-. Obviamente, constituye un importante motor de crecimiento económico para un país que le cuesta diversificar su estructura productiva más allá del agro.

 

No obstante, la crisis económica del último período y las excesivas regulaciones para actividades como las hoteleras afectan las posibilidades de desarrollo del sector. Así que, nuevamente, la libertad económica es el camino a seguir si no queremos ahogar a este nicho potencial de progreso nacional.

 

De acuerdo al último informe del INDEC, en septiembre las pernoctaciones totales apuntaron una contracción mensual del 1,3%, mayor a la caída del 0,5% del mes anterior.

 

Las regiones que más caudal de turistas hospedan son: CABA, Patagonia, Literal, Norte, Córdoba, Cuyo y Buenos Aires. Hay que dividir las regiones en CABA y Patagonia que alojan más cantidad de turistas no residentes y el resto de las regiones con mayor número de turistas locales.

 

Tanto CABA como la Patagonia podrían verse beneficiadas con la devaluación que tuvo el tipo de cambio durante el último período, por lo que es un punto a tener en cuenta, más allá de que la crisis económica que atraviesa a todos los sectores y regiones del país, lo cierto es que es necesario recalcar la devaluación hizo que nos volviéramos “más baratos” a los ojos externos. Por lo que al ser los dos centros turísticos más visitados por los turistas internacionales seguramente tendrán un repunte económico.

 

Sin embargo, no será así para el resto de las regiones que, al tener mayor cantidad de llegada a locales, fundamentalmente de clase media-baja, sentirán el cimbronazo de la última crisis económica. Debido a la pérdida del poder adquisitivo es muy probable que muchos decidan acortar el período vacacional o sencillamente postergarlo cuando la situación mejore. También habrá cierta cantidad de turistas locales que ocasionalmente vacacionaban en el exterior que escoger algo más nacional para las vacaciones de este verano. Aunque es muy probable que la incidencia positiva que tenga sea relativamente marginal.

 

La cuestión es preguntarse si el sector de turismo únicamente fue afectado por la situación económica o no. La verdad es que también las regulaciones y los impuestos mueven la aguja en este nicho económico. El sector hotelero debe sopesar sobre sus hombros una presión regulatoria increíble. Los hoteles tienen costos impositivos monumentales, un sinnúmero de disposiciones municipales que también se llevan recursos; además de que los empleados están sujetos a un convenio colectivo que también tiene su coste.

 

Hay que destacar que la pérdida del poder adquisitivo de la moneda local achica los márgenes de ganancias del sector ya que, muchos deciden no elevar los precios y sopesar la subida de costos que poseen. El sector de los servicios es el que termina padeciendo los períodos altos inflacionarios porque son lo que menor capacidad de remarcar los precios tiene. Esto se debe a que cuando el poder adquisitivo disminuye, los individuos deciden “sacrificar” primero al ocio en pos de cubrir necesidades más urgentes y elementales.

 

Por lo que este año será bastante complicado para el sector. Lamentablemente, muchas familias se verán afectadas. Para alivianar la situación de dichos sectores será imprescindible flexibilizar las regulaciones y bajar los impuestos. De otra forma, no habrá mucho futuro en este sector.

 

*Natalia Motyl es Economista de la Fundación Libertad y Progreso. 

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