Por qué es innecesaria la creación de un Ministerio de la Mujer

11 Nov 2019

Opinión desarrollada en respuesta al artículo publicado en Infobae por Lucila De Ponti, diputada nacional por Santa Fe (Movimiento Evita).

 

¿Hace falta un ministerio de la mujer? Cuando usted pregunta esto en sus círculos cercanos lo más probable es que la respuesta sea SÍ, a lo cual una siguiente pregunta apropiada sería ¿por qué? Y eso es lo que trata de responder Lucila De Ponti en su último artículo, repitiendo el discurso de que las mujeres son víctimas de un sistema tiránico patriarcal.

 

 

La diputada subraya que el movimiento feminista es el actor político más destacado de la actualidad, y agrega a las lesbianas, travestis y transgénero dentro de las demandas del colectivo, aunque por ahora no está pensando en un ministerio para esas fantasías. Entonces, básicamente el ministerio sería necesario para alcanzar la igualdad de “género” en todos los ámbitos de nuestra vida.

 

Las dimensiones a encarar en la nueva cartera serían, a grandes rasgos, cuatro: a) asumir la prevención y erradicación de la violencia de género, b) la dimensión económica que garantice igualdad laboral salarial, c) el enfoque político que garantice paridad en todos los ámbitos representativos y ejecutivos y d) avanzar en derechos reproductivos, o dicho en otros términos, legalizar el aborto e implementar la ideología de género en la educación.

 

Y para empezar debemos decir con ahínco que no: no vivimos una tiranía patriarcal. Pensar a la relación hombre-mujer como una relación de dominio es una idea equivocada, pero sobre todo peligrosa interpretación de la historia moderna, que le enseña a las niñas un sentimiento de rencor y odio sobre premisas falsas. Y no hay nada más terrible que engendrar resentimiento: en la revolución industrial, por ejemplo, hombres y mujeres cooperaron para sobrevivir, para sacar del trabajo a sus hijos, para llevar el pan a sus casas: ese es un resumen mucho más saludable de la historia que la opresión de la mujer.

 

Vayamos a los ítems mencionados…

 

A) La violencia de género parece ser verídica solo cuando la mujer es agredida por el hombre. Pero la realidad es que es mucho más probable que seas víctima de violencia si sos hombre, y a las pruebas nos remitimos: 

 

  • Asesinatos: 76% hombres, 24% mujeres. 

  • Muertes en accidentes laborales: 93% hombres, 7% mujeres. 

  • Suicidios: 80% hombres, 20% mujeres. 

  • Muertes en combate: 97% hombres, 3% mujeres. 

  • Fallos en la custodia de los hijos: 16% hombres, 84% mujeres (¿Esos son resultados de una justicia machista y patriarcal?).

 

Si la mal llamada violencia de “género” sólo se reduce a que son los hombres quienes golpean a las mujeres y no viceversa, lo que nos queda es una simple interpretación ideológica que empeora las cosas. 

 

La violencia en la pareja suele ser una consecuencia de la falta de proporcionalidad en la fuerza. Si una mujer le pega a su marido es probable que no le haga demasiado daño. Esto es una derivación biológica, ya que la agresividad es una característica de la testosterona y un Ministerio de la Mujer no tiene nada para hacer al respecto. En cualquier caso, de los hechos de violencia de cualquier índole se encarga el Ministerio de Seguridad, además de que ya se cuenta con muchas dependencias encargadas de defender a la mujer implementadas en la Ley 26485 de Protección Integral para las Mujeres.

 

B) En cuanto a la desigualdad salarial, sí existe, pero no porque el hombre oprime a la mujer. Existen múltiples variables que fundamentan por qué los hombres ganan más que las mujeres: los hombres se orientan más hacia las carrera de ingeniería que hacia las de ciencias sociales o humanas, realizan trabajos más peligrosos, trabajan más horas, tienen mayor disponibilidad post jornada laboral, tienden a posicionarse en comercios, a trabajar con maquinaria pesada, a trabajar en el exterior, están abierto a constante movilidad laboral, etc. ¡Es una locura crear un Ministerio de la Mujer para igualar salarios, cuando esos salarios desiguales son derivados de las propias elecciones libres de las mujeres!

 

C) En relación a la de paridad de “género”, ya hay varias leyes vigentes en ejercicio como la que obliga a completar las listas con un 50% de representantes de cada sexo (sin tener en cuenta sus capacidades, sino solamente por el mero hecho de ser mujer). Esto es injusto, innecesario y especialmente discriminatorio: se generan así privilegios por ser mujer, suponiendo que el hombre tiene privilegios por el mero hecho de serlo, desconociendo prácticamente la historia de la humanidad. Pero no se puede andar por la vida aprobando leyes en base a suposiciones o ideologías, aunque a eso estamos acostumbrados en la postmodernidad. Y asumiendo que las mujeres son tratadas de forma injusta, cosa que ningún estudio riguroso comprueba ¿se debe luchar contra la maldad adaptándola y practicándola? De Ponti cree que sí. Ergo, crear un Ministerio de la Mujer, lejos de ser una búsqueda de igualdad, es la exigencia a gritos de esa porción de poder patriarcal inexistente que critican.

 

D) En cuanto al último punto, siguen insistiendo con pasar por encima de los derechos fundamentales, con hipersexualizar a los chicos, y con robarle a la familia su potestad natural sobre los menores. Vuelven a insistir con el capricho de que las mujeres tengan como única opción el aborto, en lugar de focalizarse en ayudar a que aquellas que se encuentran en situaciones vulnerables, para que puedan criar a sus hijos, en lugar de someterse a una cirugía en la que entran dos personas y sale una (con suerte), dando lugar a un trauma eterno y dejando el paso abierto a la aparición de nuevas enfermedades mortales. 

 

Vuelven a insistir también, con la idea de abrir la puerta a la sexualidad desde edades impensables: hay manuales de ESI (actualmente distribuidos en colegios estatales) que hablan de instruir a los chicos en estos temas desde los 6 MESES DE VIDA. ¿Alguien más nota el nivel de perversión que ello implica? En los últimos 15 años, desde la existencia de la ley de educación sexual integral, la cantidad de ETS aumentaron (y el último año aparecieron nuevas enfermedades de transmisión sexual, y no, no es porque no se enseñe, sino porque se enseña ideología y no biología), y el índice de embarazos adolescentes también fue en aumento: ¿de qué sirve, entonces, contaminar la cabeza de los niños desde pequeños? PARA NADA. Y no, tampoco sirve para evitar abusos: la mayor parte de ellos se dan en el ámbito familiar, de mano de las mismas personas que luego llevarán a sus víctimas a abortar, y que el sistema cubrirá en nombre de un supuesto “derecho sexual”, como si esa terminología existiera en realidad. La educación sexual, en caso de ser aceptada por los padres, debe ser biológica y científica, libre de feminismo, libre de ideologías, libre de terminologías contrarias a la realidad antropológica del hombre, respetuosa de las características distintas y complementarias de ambos sexos (los únicos que existen y los únicos que deben ser enseñados). 

 

Abortar no es un derecho, es el mayor crimen que una persona pueda cometer; hipersexualizar a los niños genera estragos que pagaremos con creces durante las próximas generaciones; y pasar por encima de las familias es el germen de los totalitarismos de estado. 

 

A modo de cierre

 

Luego de demostrar con hechos que nada de lo que propone el feminismo tiene su correlato con la realidad, consideramos que es innecesario, inapropiado, y completamente ideológico esta idea de seguir aumentando la presencia del estado, y por ende disminuyendo el bienestar de los individuos, para satisfacer las demandas de un grupo cooptado por ideas contrarias a la verdad y lleno de resentimiento. Ya que tenemos que sufrir las consecuencias de políticas intervencionistas, por lo menos orientemos el gasto público hacia aquellos que en verdad están sufriendo y a solucionar los problemas desde su raíz, y no como fachada marketinera y para quedar bien frente a organizaciones que nada tienen que ver con la idiosincrasia de nuestro país. 

 

No queremos más estado, no queremos más ideología, no queremos más perspectiva de nada: nosotros queremos la verdad, y que ésta nos haga libres.

 

*Artículo redactado por Eliseo Bottini Antunez, periodista de la Universidad de Palermo, y Carla Nicole Alegre Magliocco, Licenciada en ciencias políticas de la UCA. 

 

 

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