A 90 años de la crisis que cambió al mundo

24 Oct 2019

 

UN POCO DE HISTORIA

 

En 1914, y casi sin esperarlo, un disparo cambió el rumbo del mundo: el mismo que parecía casi condenado al progreso, se despertó sumido en una guerra que enfrentó a las principales potencias de ese siglo. Se acabó la paz reinante en todos los ámbitos: en el social, en el internacional y en el plano económico. Cuatro años más tarde, el mundo terminaba dividido en dos: el capitalista y el comunista, y esta diferenciación abrió paso a nuevas teorías políticas y nuevas formas de vida. Pero la tensión iniciada en 1914 no culminó el 11 de noviembre de 1918, sino que terminaría muchos años más tarde rozando el inicio del nuevo milenio. No sólo se cobró millones de vidas en el campo de batalla, sino que se encargó de destruir las teorías que, hasta ese momento, habían alumbrado el camino al progreso.

 

 

Todo lo que se conocía y consideraba verdadero se encontraba ahora bajo los escombros en los que Europa había quedado sepultada. Pero ¿efectivamente todas las teorías habían sido invalidadas? ¿O la esencia de las cosas se conservaba y debía retornarse al status quo para que todo volviera a funcionar como hasta tiempo antes de la gran guerra? En definitiva, el hombre seguía siendo el mismo, lo que habían cambiado drásticamente habían sido sus circunstancias y las instituciones que las regían. Pero retornar al origen no es tan simple como parece y mucho más cuando no se asimilan las ideas con la realidad. Y 11 años más tarde el mundo volvía a sumirse en ruinas, pero esta vez las ruinas fueron de índole económica, precisamente, por haber reemplazado a la verdad por un conjunto ideológico contrario a la realidad.

 

Un martes negro el mercado dio la señal de que no había más cuerda para tirar, y la bolsa de Nueva York tenía su caída más ruidosa, dando inicio  así a la depresión más larga de la historia: la gran crisis del 29. Y como sucede en nuestro país sobre gran parte de los hechos históricos, en el resto de las naciones también se apegan a una “historia oficial” que se repite hasta el hartazgo, pero que no relata los hechos como efectivamente sucedieron, e instaura afirmaciones que lejos están de ser ciertas, y cuyas consecuencias nos persiguen hasta la actualidad, afectando siempre a los sectores más pobres de la sociedad. 

 

¿UNA CRISIS DEL CAPITALISMO?

 

Dejar al capitalismo librado al azar deriva en caos. Debe ser controlado. Suelto se convierte en salvaje, depredador, egoísta y desata las peores crisis como ocurrió en 1929. Por suerte llegó Franklin Delano Roosevelt, el New Deal demócrata y John Maynard Keynes para que el Estado intervenga y salve a la economía colapsada por el laissez-faire.

 

 

Esta es la historia popularmente aceptada. Peor aún: aplaudida, celebrada y ovacionada por economistas largamente premiados como Paul Anthony Samuelson, cuando dijo que "los sistemas de mercado no regulados acaban destruyéndose a sí mismos". Y aunque rechaza profundamente a Marx, Lenin, Hitler o Stalin por "paletos en lo que a economía se refiere" (Samuelson dixit), su mirada en contra del sistema capitalista ayudó a explicar, por ejemplo, por qué el cruel sistema soviético sobrevivió tanto tiempo o por qué el genocida modelo del nazismo tiene adeptos a su gestión económica hasta hoy en día. Quien no aprende de su historia está condenado a repetirla, y la gran depresión es un buen ejemplo de ello. 

 

En un artículo publicado en el diario El País y titulado 'Adiós al Capitalismo de Friedman y Hayek', Samuelson dijo:

 

"El capitalismo puro se impuso entre 1915 y 1919, cuando yo era niño. ¿Quién lo mató? El presidente republicano Herbert Hoover y su multimillonario secretario del Tesoro Andrew Mellon fueron culpables antes y después del hecho. ¿Quién lo devolvió a la vida? El New Deal de posición intermedia impuesto por Franklin Roosevelt. Pero tuvieron que pasar siete años desde la investidura de Roosevelt, en marzo de 1933, para conseguirlo"

 

Samuelson se equivoca. Y cuando parece tener razón, porque sí es cierto que el presidente Hoover es responsable, más por prolongar la depresión que por crearla, su visión dice que fue la 'austeridad' republicana el problema, cuando en la realidad fue exactamente lo opuesto.

 

Por otro lado, ¿qué es el 'capitalismo puro' para Samuelson? ¿Un mundo atravesado por la gran guerra es capitalismo puro? Por supuesto también supone que el New Deal demócrata fue el Arca de Noé, sin reconocer que éste empezó a aplicarse desde el día uno con Hoover intensificando el diluvio universal.

Entonces ¿qué causó la Gran Depresión y por qué se retrasó tanto su salida? Para entenderlo con claridad hay que dividir los eventos en dos: la gestación de inflación monetaria denominada boom (1921-1929) y el programa intervencionista de Hoover que perduró la recesión (1929-1933). 

 

Nadie podría pensar que la manipulación de las tasas de interés realizada por los bancos centrales y su consiguiente aumento de la oferta monetaria es una fuerza capitalista. El Estado, actuando a través de la Reserva Federal -creada en EEUU en 1913- es un intervencionismo auténtico en la esfera monetaria y provoca distorsiones en la estructura productiva de precios, dando curso a procesos artificiales de crecimiento y burbujas que, por no estar respaldadas en ahorros reales, terminan implosionando en desastres. La depresión que sigue a este colapso es el inevitable resultado del boom inflacionario previo y un proceso doloroso pero necesario para ajustar la economía.

 

Como lo explica Murray Rothbard, la descripción del período 1921-1929, como un tiempo de boom inflacionario incomoda a aquellos economistas que ven a la inflación sólo como un aumento de precios. Argumentan que los precios se mantuvieron estables durante el período mencionado -lo cual es cierto- y niegan la inflación. Pero las fuerzas que operan en una economía no son sólo monetarias. Al mismo tiempo, el incremento de la productividad reducía costos y precios pero la inflación monetaria los estabilizaba. Esto impidió que se logre la disminución de precios reales, como debería haber sucedido en un mercado libre y, como frutilla del postre, generó el auge y la posterior depresión del ciclo económico.

El mercado bursátil había sido el más alcista de todos y el quiebre de la Bolsa ese 29 de octubre de 1929 reveló la realidad. Hoover asumió en marzo convencido de que el problema estaba en la especulación financiera de la Bolsa. Dado que esa idea no atacaba la raíz, estaba condenada a fracasar.

 

Como dijimos, una vez iniciada la intervención, la recesión es ineludible, y querer combatir el problema generado por la intervención con mayor intervención, retrasa el ajuste del mercado, hace más larga y dura la depresión y nubla el camino hacia la recuperación absoluta.

 

O sea que, una mayor expansión del crédito, implementar políticas de estímulo fiscal, mantener artificialmente salarios altos, motivar el consumo y desincentivar el ahorro, repartir bonos extraordinarios, aplicar programas de obra pública, promover el proteccionismo, subsidiar el desempleo, regular el mercado de trabajo y, lo peor de todo, volver a inflar más aún la oferta monetaria para salvar a bancos o empresas amigas, sólo creará distorsiones mayores empobreciendo a la sociedad, subiendo el desempleo y generando nuevas burbujas. Y justamente fueron éstas las medidas tomadas durante el segundo período analizado (1929-1933) por un gobierno de Hoover que muchos historiadores y economistas catalogaron de libre mercado, como por ejemplo los autores que hemos venido citando.

 

El new deal de Roosevelt, el nuevo fracaso

 

¿Escucharon hablar de un "Nuevo Pacto Social"? Bueno, el New Deal es eso. Hoover lo empezó y Roosevelt lo súper incrementó. La teoría económica debería haber reaccionado rápido a las presuntas bendiciones del New Deal de Roosevelt cuando en menos de tres años de haberse consolidado, EEUU volvió a caer en una recesión durante 1936-37. El presidente demócrata asumió en marzo de 1933 con 25% de desempleo. La diferencia con el New Deal de Hoover fueron dos: a) la amplificación de su alcance y b) la confianza política y social después del relevante triunfo electoral. Pero como quedó demostrado, ni el mayor apoyo posible de la ciudadanía puede evitar las consecuencias de políticas económicas nocivas.

 

A pesar de todos los gastos del 'flamante' New Deal durante toda la década del 30, el desempleo oficial era de 16% en 1940, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, eso es cinco veces más la tasa de desocupación del 3% a comienzos de 1929. Tampoco la explosión de gasto durante la Segunda Guerra causó el fin del desempleo. En 1943, más de ocho millones de personas habían sido reclutadas en las Fuerzas Armadas. Fue la conscripción lo que escondió el desempleo durante los años de guerra. La recuperación genuina llegó recién finalizada la guerra, partir de 1945, cuando se llevaron a cabo fuertes recortes del gasto público.

 

LA GRAN DEPRESIÓN ARGENTINA 

 

A 90 años de esta crisis, y a pesar de la caída del Muro de Berlín hacia el lado occidental, los argentinos seguimos sufriendo las medidas económicas de corte keynesianas, es decir, no hacemos nada para salir de la crisis, sino que hacemos todo para generar algo peor. Y digo “hacemos” porque somos cada uno de nosotros los que elegimos a quienes nos siguen sumiendo en la pobreza y el subdesarrollo: no es solamente un problema político y/o económico, sino cultural y hasta incluso, moral. 

 

Luego de 12 años de un modelo que no funcionó, que aumentó el gasto público  y sólo consiguió estancar a millones en la pobreza, que nos mintió descaradamente con los números, que nos cerró al mundo, en 2015 volvimos a ser engañados por “la nueva izquierda”, como definió Jaime Duran Barba al gobierno de Mauricio Macri. En lugar de subirse a la ola de aprobación que tuvo al ser electo, y la reafirmación del apoyo popular en 2017 (cuya base era mayoritariamente derecha), el que iba a ser el mejor equipo de los últimos 50 años terminó de profundizar el modelo económico que, inevitablemente, fracasa. 

 

El resultado de las políticas socialistas profundizadas bajo la gestión “Cambiemos” nos deja con la primer hiperinflación de este siglo, un gasto público tan alto que destruye toda posibilidad de crear nuevos trabajos o siquiera considerar invertir, una serie infinita de regulaciones que desincentivan la producción, un producto bruto cuyos números están en negativo hace 8 años, salarios por debajo de la inflación debido a la intervención gubernamental y de la labor siempre negativa de los sindicatos, alto porcentaje de empleados en negro para poder escaparle a la depredación de la AFIP, una deuda externa que se come el 80% de nuestro PBI, una balanza de pagos deficitaria, 35% de la población por debajo de la línea de pobreza (en un país que supo ser el granero del mundo), 10 puntos de desempleo, y finalmente un retorno al cepo que tan férreamente habían criticado. Y a pesar de todo esto, los medios de comunicación y los pseudo académicos, se rasgan las vestiduras afirmando que todo esto esto, es culpa de las políticas neoliberales de este gobierno. 

 

En 2020 podemos llegar a tener la crisis más grande de nuestra historia, y los 2 candidatos con mayor porcentaje de votos post PASO, lo único que tienen en su ideario es ¡seguir aumentando el gasto público! Es decir, en 90 años de políticas intervencionistas, una pobreza estructural y 3 generaciones estancadas, la solución es seguir castigando a quien produce, alejar a los inversores y endeudarnos. El New Deal social demócrata argentino..

 

DEJAR HACER...

 

Aunque se busquen culpables, lo cierto es que el intervencionismo estatal no cura la crisis sino que la agrava, tal como lo demuestra el New Deal de los presidentes Hoover y Roosevelt. La depresión de los 30 fue verdaderamente larga por el intervencionismo extremo que se resume en la larga lista de errores que ambos presidentes cometieron: expansión monetaria y gasto fiscal excesivos; subida de impuestos, proteccionismo comercial y laboral, devaluación del dólar, salvamento de empresas de negocios insolventes y exceso de regulaciones. “La realidad es que lo que hicieron fue alargar la agonía y generar la crisis económica más profunda de la historia de los Estados Unidos” resume Rothbard.

 

Pasaron 90 años de la gran depresión y las sociedades, empujadas por la errónea idea de que un capitalismo extremo fue responsable de aquella crisis, decidieron entregarle el control de la moneda al Estado.  No quedan dudas de que la dirección fue la equivocada. Por eso es que en 2008 el mundo volvió a sufrir una piña económica causada por el mismo germen del 30: la estatización monetaria a través de los bancos centrales. 

 

Siempre hay tiempo para aprender y hasta el momento, a pesar de no llevarse la popularidad académica que merece, la teoría austriaca del ciclo económico es la única que supo, sabe y seguirá sabiendo explicar el origen de las peores crisis que sufrió el mundo en el último siglo. Tal vez deberíamos prestarle más atención.-

 

 

*Este artículo fue co-escrito por Carla Nicole Alegre Magliocco, Politóloga (UCA) y Master en Derecho y Economía (UCA); y Eliseo Bottini Antunez, periodista de la Universidad de Palermo. 

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