Lo que la PASO se llevó

17 Aug 2019

La noche del domingo 11 de agosto y la madrugada del 12 fueron horas devastadoras para muchos argentinos, incluyéndome. Alberto Fernández, candidato del Frente de Todos, obtenía la victoria con el 47% de los votos, logrando imponerse ante el candidato y presidente Mauricio Macri de Juntos por el Cambio, con una diferencia aplastante de 15 puntos. A pesar de la difícil conciliación del sueño, tuvimos que dormir sabiendo que lo peor estaba por venir.


Y así fue, el lunes por la mañana nos despertamos con un dólar por las nubes y con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. ¿Cómo es que una elección que supuestamente no vale nada, vale todo? ¿Que un candidato no vinculante tenga más poder que el Presidente? ¿Que haya tanta diferencia entre uno y otro? Las incógnitas son muchas, pero las respuestas del gobierno pocas.


A menos que este tenga un plan maestro, un as bajo la manga o una gran facilidad para negociar con los candidatos que lo corren por derecha, no se explica como hará para remontar un resultado que parece irreversible.


Por ello, antes de ver lo que tenemos en frente, revisemos cuales fueron los tres errores, que para mi, son los principales y terminan desembocando directamente en el fracaso de Mauricio Macri en este gran referéndum no vinculante para la elección final de cargos pero sí determinante para la estabilidad económica y social. Cabe destacar que están estrechamente ligados.

 

Sin tanto revuelo, me animo a decir que el primer y principal error de Macri fue y es el haber depositado gran parte de la toma de decisiones en un hombre soberbio e incapaz de escuchar otras voces, las de aquellos que podían prever el desastre y combatirlo antes de que se desencadene. Ese hombre no es ni más ni menos que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Su ceguera lo hizo creer que era amo y señor del Estado nacional, creyéndose capaz de moldear todas las variables a su antojo.


Este contaminó un gobierno que prometía ser distinto a lo ya conocido. Es importante que lo
tomemos de punto de partida si queremos entender el origen de la discordia. La mejor forma de aplicar sus errores son haciendo un leve repaso en él área económica donde queda en evidencia su inoperancia para la gobernabilidad de esta gestión.


Debemos recordar que es el autor de que aquellas promesas de la liberalización de los mercados y la posibilidad de aumentar las libertades económicas a la gente fueran tan solo parte de un recuerdo que nos dejo la campaña del año 2015. Metiendo excusas poco creíbles cuando se hablaba de bajar el gasto, los impuestos para aliviar la carga fiscal y la presión tributaria, equilibrar balanza comercial, cortar con el déficit y acabar con la inflación que según el propio Macri son la muestra de la incapacidad para gobernar.


A su vez que lograron apartar a las personas idóneas para manejar bien el barco, fueran apartadas. A las pruebas me remito con tan solo nombrar la expulsión de un excelente economista como lo es Carlos Melconian, quien rivalizó con la mesa chica del Macrismo y su cabeza por no estar de acuerdo con el rumbo trazado. Y hablando de hacer cambios estructurales y de rumbo, llegó al siguiente problema.


Esta administración se dejó llevar por el encanto de los fracasos anteriores en términos económicos. Es decir que se permitió profundizar lo malo, eso que nos aterraba, en vez de avanzar con el potencial de lo bueno que podían conseguir. Dedicándose a imitar, de una manera más “light”, un modelo populista que para colmo logra fracasar por enfocarse en  tender un sector de la sociedad que Macri jamás supo ni sabrá conseguirse y que lo terminará por alejar con aquel que le dio la victoria y su confianza hace ya cuatro años. Pero de esto hablaré antes de hacer una nueva aclaración.


Tal vez en algún momento estuvieron las ganas y las expectativas, pero por la falta de voluntad política y la soberbia de Peña nada de esto se pudo concretar, dando pliegue a la seguidilla de errores fulminantes y llevándome a concluir con el porque Macri pierde esta PASO y el tercer problema que diagnostico.


No es nada más ni nada menos que la clase media. Esta administración abuso de la confianza que le dio este sector de la sociedad (el mayoritario) para gobernar tanto en 2015 como en 2017. Personalmente creo que se le dio la espalda, sola mano al sector que lo bancaba, ya sea por decisiones de Macri, Barba o Peña. Generando un gran resentimiento el cual le pasaría factura al Macrismo soltándole la mano.


Dicen que los argentinos no sabemos elegir, yo digo que tenemos malas opciones. Tras este duro golpe viene la reflexión, de parte de nuestros gobernantes y de los gobernados. Sobre el futuro que quisiéramos tener, sobre si maduramos al respecto, sobre si vamos a permitir que sigamos con este ciclo horroroso que parece no tener final.

 

Por otra parte, en frente tenemos a tal vez la barbarie reencarnada, ellos son Nisman, Once, Indec mentiroso, dirigencia patotera, el me quiero ir, la desnutrición en el norte, el pacto con Irán, el acuerdo con el club de París, las inundaciones en La Plata, el misil que se perdió, el estancamiento económico y la inflación acumulada del 1385%.

 

Tal vez me quedo corto, pero no es mi idea enmendar los errores del gobierno, sin embargo la postura que decida encarar Alberto Fernández es impredecible tanto para los argentinos como para los mercados, generando desconfianza y abriendo la puerta a nuevos problemas que pensábamos tener solucionado. En nuestras manos esta el destino del país, pero ¿qué decidiremos? Tal vez no lo sepamos hasta que sea muy tarde.

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