Advierten que la tasa de interés deberá bajar después de las elecciones

7 Aug 2019

La Consultora Ecolatina difundió un informe donde sostiene que si bien las Leliqs y su elevada tasa de interés son un mal necesario, después del 10 de diciembre, los costos de financiamiento deberán bajar. 

 

 

 

Los últimos días las Leliqs han tomado notoriedad y han estado en boca de todos, tras los dichos de Alberto Fernández sobre cómo usaría él el dinero de los intereses de este instrumento para financiar todo tipo de políticas públicas. 

 

Sin importar si lo que propone Fernández es posible o no, si sirvió para abrir el debate en torno a la política monetaria del BCRA y sobretodo, la tasa de interés. 

 

El BCRA se puso una meta monetaria, donde lleva la emisión a cero hasta finales de este año. 

 

En un informe publicado esta semana, la consultora Ecolatina explica que "para alcanzar esta meta es necesaria una tasa de interés alta, capaz de alentar las colocaciones en pesos: un mayor rendimiento de las LELIQs permite que los bancos eleven el rendimiento de los plazos fijos, tornándolos más atractivos. De esta manera, el sector privado debería incrementar sus depósitos, reduciendo así la base monetaria y permitiendo al Banco Central alcanzar su objetivo" con un agregado, que es atenuar la demanda de dólares. 

 

Sin embargo, advierten que "un costo de financiamiento en estos niveles (cercano al 30% luego de descontar la inflación esperada por el REM para los próximos doce meses) pospone cualquier reactivación". De hecho, los préstamos a las empresas arrojaron una caída mayor al 25% i.a. en términos reales durante julio, la morosidad del sector privado está en máximos de la última década y el consumo de bienes durables acumula un año en rojo. "Una mejora económica sostenible no es consistente con esta dinámica", agregan. 

 

"Nos hallamos entonces frente a un dilema", afirman desde Ecolatina: "relajar la tasa de interés sería negativo en el corto plazo pero sostenerla será negativo en el mediano. Como se desprende de esta dicotomía, el problema no es de fácil resolución: lo que ayuda en el futuro inmediato no debe prolongarse en el tiempo. Intentemos entonces plantear una salida, o al menos avizorar sus posibilidades". 

 

Así, sostienen que relajar la política monetaria no parece lo más adecuado en este contexto, ya que potenciaría las tensiones inflacionarias y cambiarias con un dato importante que Alberto Fernández debería tener en cuenta: "el ahorro que generaría no sería fácilmente trasladable a otras áreas del Sector Público: el Banco Central es un ente autárquico e independiente del Ministerio de Hacienda, de modo que pagar menos intereses de LELIQs no equivale a tener un mayor presupuesto para otras áreas –algo tan necesario como complicado de lograr en un contexto de exigentes metas fiscales primarias". 

 

Concluyen en que esta situación debe durar hasta las elecciones y después deberá modificarse. "Por un lado, las presiones cambiarias vinculadas a la incertidumbre política deberían quedar atrás, al igual que las inversiones descartadas por la falta de previsibilidad. Asimismo, si persiste la calma cambiaria la inflación se habría desacelerado sensiblemente para entonces, por lo que el rendimiento real de las colocaciones en pesos sería muy positivo. Por último, las actuales tensiones de la cadena de pagos se transformarán en rupturas si este esquema de emisión cero persiste más allá del cierre de este año. Por lo tanto, pasado el diez de diciembre, los costos de bajar la tasa de interés serían más acotados, a la par que los beneficios serían mayores (y más urgentes)", afirman. 

 

 

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