El mercado de preservativos afectado por la inestabilidad cambiaria

29 Jul 2019

Hace diez años que la Argentina no crece. Los argentinos vivimos de debacle en debacle económica,  con la tercera inflación más alta del mundo, apenas llegando a fin de mes, preocupados por la educación totalmente paupérrima y ahora se le suma otro problema más: los preservativos cada vez más caros. Es interesante analizar este mercado en tiempos donde las cuestiones de Educación Sexual Integral (ESI) se encuentran en boca de los grupos de centro-izquierda que pretenden, continua e incansablemente, colocarlo en agenda.

 

En primer lugar, a nivel mundial, el consumo per cápita de preservativos en la Argentina es de 5, en Brasil y Bolivia ronda cerca del 4, mientras que en Europa occidental de 6. El mayor consumo de preservativos se da a partir de las políticas de prevención que se vienen observando de forma creciente desde hace una década.

 

En particular, en nuestro país, la venta de preservativos se ha duplicado en la última década y depende de mucho de las fluctuaciones económicas. En épocas de recesión económica se observa una contracción de la demanda bastante importante. Por el contrario de lo que sucede con los anticonceptivos, que mantienen cierta estabilidad en su demanda, los preservativos poseen una demanda más elástica y con estacionalidad en determinadas épocas del año, como a principios de la primavera y a finales de año.

 

Esta diferencia entre la demanda de preservativos y anticonceptivos se atribuye a que mientras en la primera el 90% de los que la compran son hombres, las segundas son adquiridas por mujeres. En general, las mujeres poseen una conciencia mayor sobre la protección y el cuidado del cuerpo. Además, la independencia económica e inserción cada vez mayor de la mujer en el mercado laboral fue uno de los factores que incrementó la demanda de anticonceptivos desde finales de los 90.  

 

Obviamente, la demanda de preservativos es más volátil en los estratos de ingresos más bajos que en los altos. Cuando el país transita una recesión primero las personas de ingresos más bajos intentan sustituir las primeras marcas de preservativos como Tulipán o Prime por preservativos más económicos y, luego, acceder a ellos de forma gratuita en los centros de salud de atención pública. Sin embargo, lo cierto es que un incremento de precios de los preservativos hace caer su demanda y eso tiene consecuencias sobre las decisiones de vida de los argentinos. En especial, el precio de los preservativos depende del mercado cambiario ya que el latex se importa. 

 

El mercado de preservativos en nuestro país se encuentra repartido entre dos empresas: Prime (Buhl S.A.) y Tulipán (Kopelco S.A.) con 50% y 40% respectivamente, el resto 10% le corresponde a Camaleón y Punticrem. Kopelco es de particular interés porque además de exportar y distribuir por todo el país, tiene un gran cliente: el Estado que a través de  campañas de prevención contra las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) le brinda un colchón bastante importante de ventas todos los años. Nuevamente, la mano del estado “benefactor” también le brinda privilegios a este tipo de empresas. No es de extrañarse que todas aquellas campañas a favor de la ESI tengan por detrás intereses particulares y negociados que favorezcan a determinados grupos.

 

Es necesario hacer hincapié que el Estado permitió cierta concentración del mercado es lo que acaba por darle cierta inelasticidad al mercado, y trasladar fácilmente a precios finales una suba del tipo de cambio, lo que finalmente termina perjudicando a los individuos.

 

El mercado de preservativos es interesante de estudiar porque como todo mercado que se radique en la Argentina tiene sus particularidades, le afectan los mismos factores de inestabilidad económica que al resto y también tiene la mano del Estado detrás de ellos.

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