Respiro propiedad, respiro propiedad

27 May 2019

Tal como dice el tema de Gustavo Cerati, Tracción a Sangre: “Llega la noche. Respiro libertad, respiro libertad y no miento". La libertad te consume y te envuelve como la densa noche. La libertad se debe respirar y sentir en la piel, sino se convierte sólo en una templa ilusión. Sin embargo, el camino de la libertad no es fácil, hay que transitarlo y eso sólo se logra congeniando con los principios básicos del liberalismo, entre ellos, la propiedad privada tanto material como no material.

 

 

La propiedad privada material se encuentra relacionada con la posesión de bienes económicos. Es decir, cuando el individuo tiene la posesión natural de un bien que se utiliza para fines económicos. Es necesario diferenciar propiedad privada de posesión natural, mientras la primera es inmutable, la segunda, es más cambiante. Por ejemplo, imaginemos el caso de un motochorro que le roba el celular a una señora. Antes del hurto la señora era la propietaria del celular y tenía su posesión natural, que puede ser utilizada, ésta última para fines económicos. Luego del robo, la posesión pasa a manos del motochorro, sin embargo y aquí se encuentra la diferencia, la señora sigue siendo propietaria del celular, aunque no lo pueda utilizar para fines económicos. Es por ello que garantizar la propiedad privada implica defender el derecho legítimo del propietario de disponer de la posesión natural del bien para fines económicos.

 

El derecho de propiedad material se da en bienes de consumo y en medios de producción. Sin embargo, el primero es de carácter puramente individual y, el segundo, es más colectivo. Un bien de consumo, dada su capacidad de satisfacer necesidades de forma mediata, es exclusivo del individuo ya que lo afecta a él directamente, pensemos en el ejemplo de una manzana que desee consumirse por Juan, sólo él podrá satisfacer su apetito y si es muy generoso podrá compartir la otra mitad con su novia, pero no más allá. En cambio, la propiedad de los medios de producción es más colectiva, en el sentido de que, gracias a la división del trabajo del sistema capitalista, los medios de producción no están en manos de una sola persona, sino que de muchas interconectadas entre ellas por medio del sistema de precios. 

 

El sistema de precios y la división del trabajo hacen posible que para producir un solo bien la propiedad no se encuentre concentrada. Imaginemos que para llevarle la manzana a Juan es necesario la intervención de muchos actores económicos que poseen la propiedad de diferentes medios de producción -alguien que plante el árbol, otro que lo recolecte, otro que lo transporte y comercialice, etc-. Por lo tanto, la falacia de algunos grupos de izquierda que intentan proyectar la idea de que la riqueza y más precisamente los medios de producción se encuentran concentrados en manos de un único individuo es totalmente ilusoria, porque sólo en los bienes de consumo es clara la posesión natural del bien final.

 

Del otro lado, se encuentra la propiedad privada no material. Esto se genera cuando el individuo posee posesión natural sobre su vida privada. Entendiéndose que dicha vida privada abarca tanto al derecho de escoger el modo de vida que se le plazca, siempre y cuando no afecte a terceros, como de facultades innatas como el coeficiente intelectual, diferentes habilidades cognitivas, etc. Nadie más que el individuo es dueño de su propia existencia y de la forma de vivirla. No existe el campo de lo público y lo privado, si el modo de vida no afecta a otros individuos entonces no deberá ser juzgado por ello en el campo público, ni tampoco ser ocultado por miedo a la opinión de terceros. Hoy en día lo público y lo privado para estar constantemente en disputa cuando la realidad lo que indica es que mientras se garantice las libertades individuales esto ni siquiera debería encontrarse en debate.

 

Hoy en la Argentina tenemos un riesgo país alto y aunque pueda sonar utópico lo cierto es que esto es así porque desde que se instauró el populismo, el derecho de propiedad privada es totalmente ilusorio porque lo que se encuentra más en discusión es la no garantización de éste.

 

*Natalia Motyl es Licenciada en Economía y se desempeña en la Fundación Libertad y Progreso.

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