El socialismo: un mal para toda la sociedad

                                  Si los socialistas comprendieran economía no sería socialistas.

                                                                                                                                                                                                                             Friedrich Hayek

 

Para instaurar el socialismo, según Carl Marx en Manifiesto del Partido Comunista: 

 

El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.

 

Claro está que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindiese como medio para transformar todo el régimen de producción vigente.

 

Para llegar al socialismo según Engels, en su escrito Del Socialismo Científico al Socialismo Utópico, el proletariado toma en sus manos el poder del Estado y comienza por convertir los medios de producción en propiedad del Estado.

 

Por otro lado, según El Estado y la Revolución de Lenin:

 

En la primera fase de la sociedad comunista (a la que suele darse el nombre de socialismo) el "derecho burgués" no se suprime completamente, sino sólo parcialmente, sólo en la medida de la transformación económica ya alcanzada, es decir, sólo en lo que se refiere a los medios de producción.

 

Por tanto, como resume Ludwig Von Mises en Socialismo:

 

El socialismo es el paso de los medios de producción de la propiedad privada a la propiedad de la sociedad organizada, del Estado. El Estado socialista es propietario de todos los medios materiales de producción y, por tanto, el director de la producción general.

 

Asimismo, siguiendo a Jesús Huerta de Soto en Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial:

Entendemos que socialismo es todo sistema de agresión institucional contra el libre ejercicio de la acción humana o función empresarial. […] el socialismo, entendido de esta manera, no es sino un error intelectual, puesto que teóricamente no es posible coordinar la sociedad mediante la utilización e imposición sistemáticas de mandatos coactivos.

 

Por otro lado, en La Fatal Arrogancia (Los errores del socialismo) de Friedrich Hayek:

 

Teorizar en torno a cómo debe ser la sociedad «justa» sin haberse tomado previamente la molestia de reflexionar cuidadosamente sobre las consecuencias económicas que comporta perseguir dicho ideal implica conculcar nuestra obligación de prestar en todo lo posible ayuda a nuestros semejantes. Pese a ello, tras más de setenta años de experiencia socialista, la mayor parte de nuestro intelectuales -fundamentalmente los situados no en Europa del Este o en el Tercer Mundo (entornos en los que el socialismo ha sido ensayado) – siguen intentando trivializar las enseñanzas de la economía y negándose a abordar el interrogante relativo a si no puede haber alguna «razón» por la cual, cuantas veces se ha intentado el experimento, la realidad se ha negado a ajustarse a las líneas “trazadas” por los teóricos del socialismo. La fútil búsqueda de una sociedad verdaderamente socialista – tras la previa idealización y posterior desilusionado abandono de los esquemas sobre los que se ha basado un inacabable rosario de «utopías» (Unión Soviética, Cuba, China, Yugoslavia, Vietnam, Tanzania, Nicaragua, etc.) – debería haber bastado para evidenciar que algo hay en el socialismo que no concuerda con la realidad.

 

La imposibilidad del socialismo como escribió primero Ludwig von Mises en Socialismo básicamente se debe a que bajo un régimen socialista es imposible el cálculo económico[1], imposible de ser generado por los administradores del Estado socialista. Es por eso que, en la práctica, todos los países en donde se lo instaura, siempre terminan en crisis o se estancan; pero, además, siempre elimina las libertades personales para su cometido, pues el socialismo sin eliminación sistemática de libertades, no podría llevarse a cabo.

 

Además de ser una ideología inherentemente represiva, está concebida para siempre resurgir porque se alimenta generando odio entre la sociedad obsesionado con hacerse del poder tomando al Estado.

Que la gente lo haya subestimado no quita en nada la naturaleza represiva del socialismo, pero lo que el socialismo no puede quitar es toda la masacre, las muertes, la represión y las crisis económicas perpetradas sobre la sociedad en sus intentos históricos de instauración.

 

Problemas cuando se logra instaurar el socialismo

  • Los individuos pierden sus incentivos, y es imposible que el Estado conozca los incentivos de los individuos cuando se los quita.

  • Es imposible el cálculo económico pues la anulación de la propiedad privada de los medios de producción quiebra las relaciones en el mercado, genera una desconexión y elimina la posibilidad de que los individuos generen la información necesaria que hace posible que exista el sistema de precios y, con esto, la coordinación que cohesiona uno de los pilares para que existan las sociedades.

  • Pérdida de autonomía de decisión que tendrían las sociedades en ausencia de la coacción socialista.

  • Imposibilidad teórica del socialismo (por la imposibilidad del cálculo económico una vez eliminada la propiedad privada de los medios de producción) y mínima probabilidad de que funcione, pues la historia ha mostrado muchas veces que no existe un país, en rigor, socialista, y cuando se la instaura, siempre genera crisis de toda índole: económica, social, humanitaria, decadencia, estancamiento.

Del socialismo pueden escribirse loas, opiniones generalizadas, defensa por parte de los intelectuales, propagandas financiadas por los Estados en su apoyo, etc. Y es que la mentira, y la pérdida de memoria, son las herramientas esenciales para que se vuelvan a repetir las mismas tragedias como actualmente pasa en Venezuela, aunque la historia, desde mucho antes, haya registrado que ya existían.

 

 

*Mauricio Bernal Ramos es Licenciado en Economía y anarquista filosófico. 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

1/8
Please reload

Please reload

Please reload

IG-spo-rep.jpg

republicaeconomica.com © 2017 Republica Economica