En 2018, la reducción del déficit se logró gracias a la inflación

22 Jan 2019

 

IDESA emitió un informe donde explica que la reducción del déficit fiscal se logró gracias a la alta inflación que experimentó Argentina. Advierten que en 2019 "no habrá margen para licuar las cuentas públicas". 

 

Luego de que el Ministerio de Hacienda difundiera los resultados fiscales del sector público nacional del año 2018, donde se muestra que el déficit primario (es decir, antes de computar el pago de intereses de deuda) alcanzó los $339 mil millones o 2,4% del PBI, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) emitió un informe indicando que la reducción del déficit fiscal se logró sólo gracias a la inflación. 

 

IDESA destaca que en el 2017 los ingresos públicos crecieron un 23% y el gasto primario un 22% anual; mientras que en el 2018 el aumento en los ingresos públicos fue del 30% mientras que el gasto primario siguió creciendo al 22% anual. Por otra parte, en el 2017 la inflación fue de 25%, mientras que en el 2018 fue de 48% anual.

 

"Estos datos muestran que la reducción del déficit fiscal en el 2018 se logró gracias a que la recaudación tendió a crecer al ritmo de los precios mientras que los gastos escalaron, pero por debajo de la inflación", explican desde el Instituto. "El IVA y el impuesto al cheque reaccionaron de manera casi automática a la aceleración inflacionaria y la fuerte devaluación brindó espacio para el restablecimiento del impuesto a las exportaciones. Por el lado de los gastos, en cambio, la contención se centró en los subsidios económicos y la obra pública y en que las jubilaciones y los salarios públicos crecieron por debajo de la inflación. Esta dinámica sugiere que un factor decisivo en el ajuste fiscal fue la devaluación y su impacto inflacionario". 

 

Sin embargo, para el 2019 el planteo oficial es profundizar el ajuste fiscal hasta llegar al déficit primario cero junto con la desaceleración de la inflación. Para ello se contará con la recaudación plena del impuesto a las exportaciones, pero, como contrapartida, advierte IDESA, "no hay margen para aliviar las cuentas públicas a través de la licuación de salarios públicos y jubilaciones como se hizo en el 2018. Muy por el contrario, con inflación descendente la aplicación de la movilidad jubilatoria exigirá un crecimiento del gasto previsional por encima de los precios. Dicho de otra manera, mientras que en el 2018 la aceleración inflacionaria jugó a favor de la baja del déficit fiscal, en el 2019 la desaceleración de la inflación jugará en contra". 

 

En los últimos 60 años, la Argentina tuvo sólo 6 años con superávit fiscal que fueron entre el 2003 y el 2008. No se trata de una excepción a la sistemática indisciplina fiscal argentina sino a que la mega-devaluación del 2002 produjo una drástica licuación de salarios y jubilaciones. Salvando órdenes de magnitud, la mejora en las finanzas públicas del 2018 tiene similares características: ingresos que tienden a crecer automáticamente con la inflación y gastos del Estado que reaccionan con retardo.

 

"Para pasar a una instancia superadora hay que abordar un ordenamiento integral del Estado. Esto comprende, fundamentalmente, la reforma del sistema previsional, replantear la organización del sistema tributario para reducir la presión de los impuestos ampliando la base de recaudación y la profesionalización del empleo público", concluye IDESA. 

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