Alerta PYME por los altos costos de financiamiento y regulaciones

7 Nov 2018

Cada vez más dramática la situación. En octubre, se deterioró aún más el escenario crediticio. Las más afectadas son las PYMES que no pueden acceder a financiamiento. Es imprescindible recordar que las PYMES generan mucho empleo y sobretodo empleo joven. La corrida cambiaria de hace unos meses sigue dando frutos. En realidad, si vamos a la letra chica, tanto la corrida como la contracción del crédito al sector privado se encuentran cortadas por la misma tijera, es decir, por las políticas en materia monetaria llevadas hasta el momento.

 

El crédito al sector privado se desplomó en términos mensuales 1,44% y se desaceleró al 28,5%ia. Se observa una caída mensual del 10,6% en los adelantos en cuenta corriente- una las vías más utilizadas por las firmas para financiarse-, en los documentos del 6,2%, en los prendarios del 1,4% y en otros del 6,1%. Mientras que se registra una suba en las tarjetas de crédito del 3,8%, en créditos hipotecarios del 0,9% y en créditos personales del 0,3%.  En octubre el crédito en moneda nacional sufrió una caída de $22.721 millones con una contracción sólo de adelantos de cuenta corriente de $18.644 millones.

 

Dicha disminución del préstamo al sector privado es explicada por el lado de, fundamentalmente, la oferta y la demanda. Por el lado de la oferta, las reiteradas subidas de las tasas de interés para poder frenar la corrida contra el peso y por el lado de la demanda debido a la recesión de los últimos meses.

 

Cualquier subida de las tasas de interés por parte de la autoridad de política monetaria tiene efectos contra recíprocos dentro del sector financiero. Si las tasas de interés suben, entonces la posibilidad de acceder a un crédito se dificulta ya que el costo de financiamiento se eleva. La mayoría de las empresas, en especial las más pequeñas, se solventan con financiamiento para poder pagarles a los fiscos y el sueldo a sus empleados. Por ende, cuando se les limita la posibilidad de acceder a un crédito y, siempre priorizando los impuestos, esto va a producir despidos, despidos que se traducen en desempleo y posterior suba de la pobreza. Nuevamente, el sector privado es el más perjudicado en este juego de ajedrez, en el cual la elite política siempre termina ganando. No se debe olvidar de que para poder frenar la corrida cambiaria se elevaron las tasas de interés y la corrida cambiaria fue resultado exclusivo del exceso de gasto público. Para poder financiar sus gastos, el Estado hasta hace poco estuvo emitiendo a vendaval veraniego lo que terminó por destruir y corroer el valor de la moneda nacional.

 

Los períodos recesivos tampoco favorecieron al crédito del sector privado ya que en períodos de crisis las empresas deciden posponer sus decisiones de inversión. En épocas de incertidumbre tanto las empresas que deben hacer frente a sus gastos con menores ingresos como aquellas que todavía no fueron impactadas por la recesión preferirán no invertir en el corto plazo. Por lo tanto, también se observa claramente un retroceso de la demanda.

 

Es muy probable que dicha tendencia continúe en los próximos meses debido la recesión y al incremento de las tasas de interés. Es entonces fundamental entender que los actores más perjudicados son y serán las PYMES que ya vienen soportando los golpes de los altos impuestos, la inflación y la devaluación del último período.   

 

En un estudio que realizo la Organización Internacional de Trabajo (OIT) se verificó que las PYMES se caracterizan por su elevado nivel de participación joven, en especial entre el estrato de los 15 y los 24 años. En general 15 de cada 20 ocupados jóvenes en la Argentina se encuentra trabajando en una PYMES. Estos tipos de empleos se identifican por su carencia de estabilidad. Como el tamaño de la empresa se haya íntegramente relacionada a los vaivenes económicos del país, los empleos que genera también lo harán. Para una empresa grande es más fácil sobrevivir a un ciclo económico que para una empresa más pequeña dependiente del crédito bancario. Además, las PYMES se encuentran expuestas a altas regulaciones y a un sistema impositivo argentino regresivo con lo que termina por acompañar este retroceso.  Con cada inestabilidad económica, miles de jóvenes quedan a la deriva sin poder hallar su primer empleo ni adquirir la experiencia necesaria. Por ende, todas estas políticas que nos llevaron hasta aquí terminaran por empobrecer a los estratos sociales más vulnerables.

 

*Natalia Motyl es economista y analista de la Fundación Libertad y Progreso. 

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