Desenmascarando la mentira feminista

Al hablar del feminismo lo primero que pensamos es en un movimiento cultural de mujeres que buscan igualdad, justicia y derechos para poder ser partícipes de los acontecimientos sociales. Hasta este punto aparentemente nos encontramos ante un grupo cultural noble, con ideas positivas y claras. El problema surge cuando nos comienza a llamar la atención los medios que utilizan estas mujeres para conseguir sus objetivos, y en consecuencia, comenzamos a cuestionar cuáles son realmente los fines que persiguen.

 

A raíz de los acontecimientos que han surgido en los últimos tiempos, podemos ver con claridad que lejos de buscar igualdad ante la ley, el feminismo posmoderno busca igualdad sobre la ley, es decir, haciendo abuso del derecho de la mayoría para poder satisfacer sus "necesidades" .

 

Haciendo una aclaración, lo podemos comparar el Feminismo de primera ola, o Sufragio femenino, que surgió a mediados del siglo XVIII, y originariamente, se concentró en la igualdad frente al hombre en términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda de igualdad de derechos dentro del matrimonio. Luego, a finales del siglo XIX, sus esfuerzos se concentraron en la obtención de poder político, en concreto el derecho al sufragio. Este movimiento feminista sin lugar a dudas buscaba una igualdad ante la ley totalmente justificada, y tras años de lucha, logró sus fines. Entonces nos queda claro que el Feminismo actual no busca igualdad ante la ley, ya que la misma fue una conquista de las feministas del Sufragio, y las mujeres gozamos de ésta hace varias décadas. Actualmente podemos estudiar, trabajar, decidir divorciarnos o continuar con nuestro matrimonio, vestirnos con la indumentaria que nos parezca adecuada, entre otros supuestos de libertad; en definitiva: somos libres de elegir nuestro proyecto de vida y nadie nos prohíbe hacerlo.


Entonces, quiero hacerles una pregunta: si el feminismo posmoderno busca igualdad, ¿por qué no vemos una representación igualitaria de los problemas de ambos géneros? y, ¿por qué no vemos feministas quejándose por los beneficios que tienen las mujeres sobre los hombres en ciertas situaciones?, teniendo en cuenta, por ejemplo, que entre 100.000 y 140.000 hombres son violados en prisiones de Estados Unidos anualmente. Sin embargo, las feministas guardan silencio.

 

En Argentina, las cifras oficiales revelan que de 2000 a 2012 la tasa de violencia intrafamiliar contra hombres de 25 a 44 años aumentó de 8.3 a 61.2% por cada 100.000 habitantes. En 2016, según datos difundidos por la Oficina de Violencia Doméstica de la ciudad de Buenos Aires, un 9% de las denuncias que se registran son realizadas por hombres que padecen violencia doméstica, y debemos resaltar que son pocos los que se animan a denunciar, ya que las principales causas para el ocultamiento son la falta de apoyos jurídicos; miedo al rídiculo; falta de recursos; problemas de credibilidad, entre otras; no existen refugios para ellos y tampoco tienen acceso a programas de asesoramiento legal ni atención jurídica subsidiada como las mujeres. A pesar de ser también víctimas, son ignorados. Las últimas cifras disponibles del Ministerio de Salud, de 2015 indican que las muertes por suicidio fueron 3.202 ese año. De todas ellas, sólo 625 fueron mujeres. En el año 2014, en Argentina se cometieron 3.269 homicidios, de los cuales el 83,60% corresponde al género masculino.


Los hombres son objetificados, violados, maltratados, son obligados a cumplir ridículamente altos estándares sociales al igual que las mujeres, y aún así este movimiento continúa con su argumento de que los hombres son "privilegiados" y las mujeres son "oprimidas". Sin embargo, en el supuesto de divorcio es casi seguro que gane la custodia de sus hijos la mujer, también recibiría menos de la mitad de la condena que un hombre por el mismo hecho delictivo, si denuncia a alguien por violación, serían puestos a su disposición todos los procedimientos jurídicos correspondientes y no sería burlada por no ser "suficientemente masculina". Incluso, con una rápida búsqueda en Google, puede acceder a mas de 10 páginas nacionales que brindan respaldo emocional y jurídico para la mujer, en caso de ser víctima de agresión por parte de su pareja. Es más probable que las mujeres obtengan cargos públicos, a pesar de no estar calificadas para los mismos, sólo para cumplir con una cuota de "igualdad". Asi que, si el feminismo de verdad buscara equidad, veríamos a feministas protestando por todos estos privilegios jurídicos y sociales que las respaldan y que menosprecian al sector masculino, las veríamos cuestionando, por ejemplo, el por qué ellas reciben la mitad de la condena que le es impuesta a los hombres por el mismo hecho ilícito.


Entonces, feminismo no es sinónimo de igualdad.


Pero no sólo basta con este simple repaso de los puntos más relevantes, sino también quiero que juntos analicemos el trato de las feministas actuales para con las demás mujeres que también formamos parte de la sociedad. A diario las escuchamos nombrar las siguientes frases: "sororidad", "consciencia de género", "empatía", entre otros términos; ¿pero realmente aplican estos principios a la práctica o, sólo son palabras que repiten para circular un discurso sin fundamentos coherentes? Como mujer independiente y libre, a diario recibo más agresiones y violencia por parte de feministas, que por parte del mal llamado "patriarcado", y afirmo no ser la única, ya que la mayoría de las mujeres que no nos identificamos con el feminismo y hacemos una crítica del mismo y de sus métodos, padecemos agresiones, violencia y amenazas. Entonces, paradójicamente, no solo culpan a los hombres de su incompetencia o poca capacidad para salir victoriosas en el ámbito laboral, social o emocional, sino tambíen a muchas mujeres que simplemente no estamos de acuerdo con el movimiento feminista o sus métodos.


Creo, personalmente que los problemas de ambos géneros deben ser tratados de igual manera y con igual consideración. Creo, que la libertad de la mujer no se basa en exigirle al Estado el respaldo jurídico y económico, a través de los impuestos de todos los contribuyentes, para la satisfacción de sus deseos personales. No soy feminista porque quiero ganar un puesto laboral por mi capacidad e idoneidad, no que me sea otorgado para llenar una cuota. No soy feminista, porque el feminismo ha creado un mundo de sexismo contra los hombres y no quiero formar parte de él.

 

*Rocío Macarena Bercovich es estudiante de Abogacía y es miembro del Frente Argentino Libertad. 

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