La carencia de uno siempre es el lucro de algún otro

5 Oct 2018

A diferencia de lo que postulan algunos colegas, en mi opinión, la raíz del socialismo se halla en la falta de autoestima de las personas. El hecho de que una persona delegue decisiones en algún otro ente habla de la falta de seguridad sobre sí mismo. Además, ¿Por qué alguien preferiría que un ente externo tome decisiones por él mismo? Cualquier persona que tenga absoluta confianza hacia su persona no tendrá porqué sentir la obligación de que sus decisiones sean tomadas por otro.  Si uno confía plenamente en uno entonces actúa, toma decisiones y asume responsabilidades.

 

 

De la falta de autoestima también deriva otro grave problema que sienta las bases del socialismo: la necesidad permanente de control. Seguramente a la mayoría de las personas les pasó que en algún momento de sus vidas se sintieron controlados o controlando. Esta conducta es tan común entre los seres humanos que con el tiempo lo terminaron naturalizando. El ejemplo más básico se puede reflejar cuando los padres llevan a jugar a sus niños en las plazas. Si se toman cinco minutos observaran que existen dos tipos de padres: A) los liberales y B) los socialistas. Por un lado, están los padres que dejan que sus hijos se ensucien, corran, se escondan, se trepen y comiencen a pegar grititos inentendibles y por el otro, están los padres que impiden que el niño camine dos pasos sin su supervisión. Los primeros, son liberales ya que se encuentran tan seguros de sí mismos que permiten que sus hijos aprendan a tomar decisiones y se hagan cargo de ellas. Mientras que los segundos, por el contrario, coartan las libertades de sus hijos a costa de una falta de confianza hacia su persona y hacia ellos, es decir, inconscientemente acostumbran a sus hijos a ser autómatas de algún otro. La sobreprotección no es más que excesivo control disfrazado.

 

En psicología, las personas que sufren la necesidad de control por lo general recurren a la manipulación o a la extorsión para lograr sus objetivos de control. Es popular que bajo un gobierno extremadamente interviniente salga a flote un discurso amenazante: el famoso eslogan del marxismo de existe una clase “explotadora” o una “lucha de clases” cuyo único objetivo es infundir miedo a los individuos para, de ese modo, poder usarlos a su antojo. Igualmente, tanto la persona que manipula para controlar y la que es manipulada para ser controlada sufren de baja autoestima.

 

El control es familia del estatismo. El socialismo lo hace carne y se apropia del trastorno para infundirlo entre sus seguidores. Es por ello que el marxismo es tan dogmático ya que absorbe los cimientos de la insuficiencia de autoestima, deteriorando la individualidad del ser humano.  No es sorpresa que todas sus explicaciones carezcan de fundamentos sólidos ya que la carencia de autoestima necesita de un arduo y constante proceso de introspección.

 

Me gustaría resaltar algunos psicólogos como Carl Rogers, John Bowlby y Nathaniel Branden, cuyos aportes a la ciencia pueden ser utilizados para entender el comportamiento del individuo en tanto agente económico y su preferencia hacia la libertad o hacia el socialismo.

 

Carl Rogers, psicólogo norteamericano y padre del enfoque humanista de psicología, establece ante todo que el individuo debe aceptarse tal como es y para ello su individualidad debe hacerse presente. Sin embargo, es posible que en su vinculación constante con el exterior necesite de la aprobación de los demás para satisfacer ese placer que le brinda la pertenencia a un común. El problema aparece cuando se comienza a cohibir la aceptación interna. El “yo pienso…yo deseo…yo necesito” debe ser previo a cualquier exposición con el entorno. La falta de autoestima es derivado absoluto del choque entre el yo y lo externo. Si el yo es reprimido o negado entonces el individuo se coloca en una posición autodefensiva a cualquier sentimiento o necesidad que aflore en su fuero interno, generando dependencia absoluta con el exterior, específicamente, dependencia a relaciones condicionales. En economía es posible observar que entre los agentes económicos existe una tendencia a defender todo aquello que es dogmático y de relación condicional. El socialismo persigue la dependencia de uno con algún otro y vulnerar el interior al exterior. Si el individuo no tiene bien definida su personalidad interna es posible que se sienta más atraído a todo aquello que emane aprobación colectiva, que le imponga un condicionamiento para establecer cierto vínculo. Es por ello que dentro del socialismo no existe diferenciación sino una unificación cuantitativa de acciones en una sola.

 

Por otra parte, John Bowlby, psicoanalista inglés, desarrolló la teoría del apego en donde demuestra que el ser humano necesita en las primeras etapas de vida conectar emocionalmente con algún otro para poder crecer en normalidad. Cuando el niño comienza a crecer necesita de una representación base y segura a la cual apoyarse cuando lo precise. Es normal que cuando aprenda a dar sus primeros pasos, el niño se encuentre obligado a refugiarse en los brazos de una figura paternal. No obstante, dicha conducta se vuelve un trastorno cuando el individuo ya en adultez busca apego en otras personas. Nunca logra caminar por sí solo, sino que siempre procura “refugiarse” en la seguridad de otro ente. El individuo se apega a cierta personalidad que le es ajena y “actúa” a los ojos de esa imagen. Nuevamente, el socialismo le satisface esta necesidad de apego. En general, estos individuos no pueden estar solos ya que siempre necesitan apegarse a algo, permitiéndole a la corriente tomar esa vulnerabilidad mediante ciertos principios de sentido común para producir ese apego.

 

Por último, Nathaniel Branden, psicoterapeuta canadiense, posiciona a la autoestima en orden primordial y absolutamente necesario para el desarrollo de un individuo. La autoestima permite que, en situaciones extremas, el individuo a través de sus capacidades salga airoso. Podría ser una explicación fehaciente del por qué un país tiene la capacidad de salir de una crisis más rápido que otro. Es probable que aquellos países cuya individualidad se encuentre más profundizada y su autoestima más elevada logren recuperarse de una recesión más rápido que un país socialista que no confía en las capacidades de sus individuos.

 

Según Branden, la autoestima radica en confianza en la capacidad de pensar y afrontar los obstáculos de la vida, sentirse dignos y confiar en nuestros derechos a ser felices, de merecer, de tener derecho a tener necesidades y de gozar de los frutos de los esfuerzos. Los que son liberales a raja tabla, poseen un nivel de autoestima elevado ya que defienden el derecho a la propiedad privada, confían en sus capacidades para lograr todo aquello que se propongan y no dependen de algún otro para sentirse felices y satisfechos con uno mismo.   

 

Es muy simple, cada vez que un individuo promulgue fuertemente las ideas socialistas habrá en él algo que deberá tratar, un proceso fuerte y profundo de análisis interno que le haga entender el porqué del menester hacia el resto o hacia una entidad centralizada. Nadie se apropia de un libro que divide a los individuos en equipos perfectamente confrontados y manipulables si posee plena confianza en uno mismo.

 

*Natalia Motyl es Economista y analista económica de la Fundación Libertad y Progreso.  

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