Ortega se impone por la fuerza en Nicaragua

El número de víctimas ya superan los más de 330 y continúan las detenciones ilegales, allanamientos a domicilios que han sido identificados como participantes de protestas y ayuda a los tranques, miles de heridos, desaparecidos y hasta juicios inconstitucionales y violatorios del debido proceso. Ortega se está imponiendo a la fuerza en Nicaragua.

El Diálogo Nacional comenzó el 16 de mayo y, a la fecha, aún no tiene adelantos significativos, tan solo la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien en su informe preliminar recomendó la presencia de un Mecanismo de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) para continuar monitoreando in situ la situación de los derechos humanos en el país; la presencia del Grupo Interdisciplinario Independientes (GIEI) que colaborarán para el esclarecimiento de los hechos en el país. Así mismo, la llegada al país de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, como de la Unión Europea. A la vista y presencia de estos organismos internacionales, Ortega continúa masacrando al pueblo.

 

La represión no ve rostros ni instituciones que colaboran para una salida pacífica, democrática y constitucional. La Iglesia Católica no se ha visto exenta de las agresiones. En el municipio de Diriamba, Carazo agredieron físicamente a Mons. Silvio Báez Ortega y al Cardenal Leopoldo Brenes, miembros de la Comisión de Mediación y Testigo del Diálogo Nacional; al Pbro. Miguel Mántica, al Pbro. Edwin Román, sobrino nieto del General Augusto César Sandino, al Dr. Álvaro Leiva, secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH). Y, por si faltara, al Nuncio Apostólico Mons. Waldemar Stanilaw Sommertag, considerado por muchos un ataque directo a la Santa Sede.

 

La Iglesia ha sido víctima de agresiones físicas, saqueos, quemas, destrucción a los templos y actos sacrílegos contra la Eucaristía. La Iglesia Católica enfrenta una persecución que ya tuvo precedentes durante la Revolución Sandinista en la década de los 80s. Sin embargo, la Iglesia Católica en su papel de mediadores y testigos no ha cesado en su labor, mucho menos en su misión pastoral de acompañar al pueblo en su demanda de justicia, de paz, de consuelo a los familiares de las víctimas. En Nicaragua todos nos jugamos la vida por el hecho de levantar la bandera azul y blanca a la que se le ha discriminado por la demencia de una pareja asesina.

 

La pareja presidencial Ortega-Murillo también ha arremetido contra el Diálogo Nacional debido a la falta de voluntad política para salir de esta crisis. El líder campesino Medardo Mairena, miembro de la mesa de Diálogo, fue detenido por Migración en el Aeropuerto de Managua junto a Pedro Mena. Ahora enfrentan acusaciones y un proceso judicial inconstitucional. La líder sindical Sandra Ramos, otra de las que integra la mesa de Diálogo, le fue allanada su casa dos veces. ¿Cómo es posible que un gobierno “socialista” ataque sindicalistas, estudiantes, campesinos y barrios indígenas? Ortega es un capitalista disfrazado que forma parte de los mentirosos populistas que han arruinado América Latina.

 

El desarme de grupos paramilitares es imperante en Nicaragua. La Policía Nacional les acompaña en sus ataques, gozan de inmunidad e impunidad, disparan a matar y cualquiera que esté en las calles. Nicaragua no tiene ningún tipo de seguridad y el cinismo del gobierno no cesa en hacer creer que se trata de un golpe de estado a la dictadura Ortega-Murillo.

 

Para que Argentina y el mundo entero se dé cuenta de la grave crisis de derechos humanos en el país, concluyo citando parte del informe final de la CIDH leído en sesión del Consejo Permanente de la OEA: “La Comisión concluye que el Estado de Nicaragua violó los derechos a la vida, integridad personal, salud, libertad personal, reunión, libertad de expresión y acceso a la justicia. Es de especial preocupación para la Comisión los asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”. (Informe final, pág. 87).

 

Sin la ayuda-presión de la Comunidad Internacional, Nicaragua no logrará salir de esta grave crisis. Sentenciados a muerte estamos quienes nos oponemos a una dictadura que impone su “paz” a fuerza de balas. Sin la ayuda de los grupos paramilitares, policía y silente complicidad del Ejército, Nicaragua fuese otra.

 

*Manuel Sandoval Cruz es estudiante universitario y coordinador local de Estudiantes por la Libertad Nicaragua.

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