Los encajes, un arma de doble filo de la política monetaria actual

30 Jun 2018

Durante el último período se observa una tendencia mundial a reducir los encajes bancarios con el objetivo de expandir el crédito privado. Recientemente, el  Banco Central de China anunció que recortará el encaje a algunos bancos para estimular el crédito a pequeñas empresas y  fomentar orientaciones de swaps con el fin de aliviar la carga financiera de algunas firmas.

 

 

Esta política no es nueva ya que a lo largo de la historia se la manipuló a su antojo. Obviamente, la Argentina no fue la excepción. El hecho más reciente fue cuando, en medio de una corrida, el BCRA redujo los encajes para financiar la compra de LEBACs.

 

Es necesario aclarar algunos puntos. En principio, los encajes bancarios son la parte de los depósitos que los bancos deben dejar inmovilizada para hacer frente a una salida de efectivo por parte del público.

 

Ejemplifiquemos el proceso de creación secundaria de dinero suponiendo que el porcentaje que deben mantener los bancos es del 10% de los depósitos. Martín, un muchacho muy trabajador, deposita $100. De esos $100, el Banco debe reservar $10 y los $90 restantes  los puede prestar a María que llegó apretada a fin de mes y requiere de un préstamo. El Banco le otorga a María esos $90 y con esa plata ella le puede pagar a Carlos, el almacenero de la esquina, quien vuelve a depositar esa plata en su Banco. De esos $90, el Banco vuelve a reservar $9 y presta $81. Así  se genera la emisión secundaria de dinero, que no es emisión en sí ya que la única entidad que tiene el monopolio de la emisión de dinero es el Banco Central. Pero en materia económica con los $100 depositados originalmente ahora “circulan” los $100 + $90+ $81… Claramente, si van todos al mismo tiempo a retirar sus depósitos es imposible que el Banco pueda hacer frente ya que no existe esa producción física de billetes.

 

El Banco Central puede usar los encajes para aumentar o disminuir la cantidad de dinero circulante en la economía. Si en nuestro ejemplo los encajes se hubiesen reducido al 5% entonces a María se le hubiese podido prestar $95 en vez de $90. Análogamente si se elevaban los encajes al 20% a María sólo le podrían prestar $80. Sin embargo, este instrumento de política monetaria puede traer consecuencias sobre el nivel general de precios.

 

En la Argentina, en épocas inflacionarias, se elevaban los encajes bancarios para contener la suba de los precios. Es decir, los bancos tienen menos recursos para prestar, se reduce la cantidad de dinero para circular, disminuye la liquidez y se quita, de esa forma, presión sobre los precios. Hace unos días el nuevo Presidente del Banco Central, Luis Caputo, aumentó en cinco puntos los encajes -tres para junio y dos para julio-, obligando a los bancos a poseer una parte mayor de dinero en reserva.

 

Cuando se reducen los encajes, el efecto es el contrario, presiona sobre el aumento de precios. Ante una reducción, los bancos tienen más fondos para prestar, se expande el crédito, aumenta la liquidez y se ejerce presión sobre los precios.

 

Además de esta presión sobre los precios, es peligrosa la reducción ya que pone en riesgo la liquidez de todo el sistema.  La reducción de los encajes deja en una situación de vulnerabilidad al respaldo en activos líquidos frente a una posible eventualidad contra recíproca del sistema bancario.

 

Como vimos, los encajes muchas veces pueden desembocar en políticas que son perjudiciales para toda la sociedad en su conjunto. Justamente, los encajes están para asegurarle liquidez al sistema bancario, esa es su función, no socorrer a la política monetaria cuando esta lo amerite. La expansión del crédito debe ser hija del ahorro genuino de todos los agentes económicos. La sociedad es la que debe decidir sacrificar parte de su consumo para ahorrar y con ese ahorro así poder sustentar inversiones en el largo plazo.

 

Con esto, sobra repetir que la única forma para incrementar el crecimiento es mediante una mayor tasa de ahorro doméstico que permita consolidar una estructura productiva diversificada que amortigüe los shocks externos que se puedan generar.  Para aumentar  la tasa de ahorro se necesita fomentar el ahorro mediante la reducción de impuestos. Si se ahoga al sector privado este no puede respirar ni derramar recursos para la inversión. Es por ello, que más que exigirle a la política monetaria es de interés primordial bajar la presión tributaria al sector privado.

 

*Natalia Motyl es Economista y analista económica de la Fundación Libertad y Progreso. 

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