El Fondo Monetario Internacional nos trae un regalo

20 May 2018

En las últimas semanas, el acuerdo con el FMI ha estado en boca de todos. Los medios de comunicación llevan a especialistas -y no tanto- a hablar de las implicancias de este acuerdo. 

 

 

Pocos sin embargo, advierten que el arreglo de un préstamo Stand-By con el Fondo Monetario Internacional trae de bajo de la mesa algo que podría ser un regalo para Argentina. No es un asunto menor, ya que es algo que el país necesita mucho antes de la asunción de Mauricio Macri al poder. Algo que, de hacer las cosas bien, podría colocarnos en la senda del crecimiento. Ese regalo es, nada más ni nada menos, un super ministro de economía. 

 

Es que las propias características de este Stand-By "excepcional" que se está negociando, muestran que, si bien Argentina podrá acceder a un monto superior a los montos normales a los establecidos, esos valores estarán sujetos a una rigurosa inspección de las cuentas fiscales por parte del FMI. 

 

Cabe preguntarse, seriamente, si el FMI aceptará que más de 21 millones de personas, de las 44 millones que conforman el total de la población, cobren un cheque del Estado todos los meses. ¿Aprobarán tener 3,6 millones de empleados públicos? Difícil será que de el visto bueno a los exorbitantes sueldos de los funcionarios, algunos totalmente inaptos para la posición que ocupan. 

 

Da curiosidad saber si el FMI mirará con buenos ojos que el Congreso Nacional tenga un presupuesto anual de 20 mil millones de pesos. Más aún, que cada diputado tenga decenas de asesores a su cargo pagados con dinero público. 

 

En el marco del Gran Acuerdo Nacional, una parte del ajuste la deberán hacer, necesariamente, las provincias, que acarrean consigo más del 60% del empleo público. En algunas provincias, por las políticas clientelares y populistas de sus gobernantes, el trabajo público es la principal actividad de la población. 

 

¿Convalidará el FMI una emisión monetaria del 30% para comprar los dólares de la deuda tomada para financiar gastos corrientes? 

 

Todos estos, y más, gastos innecesarios del Estado implican una seria carga para el sector privado, que debe soportar como todos los meses la riqueza que han sabido generar les es arrebatada para mantener un aparato monstruoso. Sector privado que ya no puede soportar más ajustes, aplicados sin ningún tipo de gradualismo. Curioso que no haya miedo de conflictividad social cuando se decide descargar la inoperancia pública en los hombros de los privados. 

 

Quizás sea bueno que el Fondo Monetario Internacional imponga condiciones. Convertido en el nuevo super ministro de economía del país, podría hacer que, finalmente, el Gobierno empiece a hacer lo que ninguno de sus tibios Ministros de Hacienda se animaron a hacer: un serio recorte del sector público. 

 

Soñar no cuesta nada. 

 

 

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