La intervención en Siria y el espejo en Latinoamérica

15 Apr 2018

Vivimos en un mundo irónico. El viernes terminó con el mundo en shock por los bombardeos que realizó Estados Unidos en conjunto con Francia y el Reino Unido. Sin embargo nadie se impresionó, ni hizo un llamado a la paz, cuando días antes y como viene ocurriendo hace años, el dictador sirio Bashar Al Assad, el peón de Vladimir Putín en el mundo árabe, usó armas químicas contra su propia población. Al usarlas para reprimir a la resistencia rebelde, mató a decenas de civiles. Hombres, mujeres y niños inocentes. ¿Cómo se vive en un país donde tu propio gobierno te masacra?

 

 

Nadie quiere otra guerra interminable, sin embargo, se crítica a Estados Unidos por intervenir en Siria, cuando Bashar Al Assad continúa, bajo la supervisión de Rusia, produciendo armas químicas que ahora está usando contra su propia gente pero que podría usarlas también a escala internacional. La Coalición Internacional está tratando de sacar a este lunático del poder ¿Podría alguien explicar por qué eso está tan mal? Todos los países civilizados deberían encolumnarse detrás de la Triple Alianza para detener al régimen sirio-rusio imperante. 

 

Debe quedar bien claro que sólo habrá guerra si Rusia quiere que la haya. Aquí no se atacó a Rusia ni al Gobierno Sirio. Sólo se apuntó contra los puntos estratégicos donde podrían encontrarse los almacenes químicos y militares. Se hizo eso en función de que haya paz. Si Rusia quiere utilizar ese argumento para romper lazos con occidente y empezar un conflicto bélico a gran escala, será su responsabilidad lo que ocurra después. 

 

Por otro lado, también molesta la hipocresía de aquellos que apoyan una intervención, según de que país se trate. No se puede evitar encontrar consonancias entre el caso sirio y Venezuela. Maduro y Al Assad no son muy distintos. Ambos esclavizan a su pueblo y perpetúan su agonía. Uno, mediante las armas, y el otro a través de políticas que sólo llevan al hambre y la escasez. Sin mencionar que Venezuela está cooptada por un corrupto narco gobierno. 

 

Argentina debería ser la voz de la región para reclamar una intervención militar urgente de la comunidad internacional en Venezuela para retirar del poder al dictador Maduro, quien ya ha perdido todo apoyo de la ciudadanía y de parte del ejercito. Debe haber una intervención para juzgar a Maduro y a sus cómplices por todos los crímenes cometidos y por el desastre que han provocado en su país. Cada día que pase donde no intervenimos, más personas se siguen muriendo y más se hunde Venezuela en un agujero del que no le va a ser fácil salir.

 

Siria no es distinta a Venezuela. Maduro no es distinto a Al Assad. Si la Organización de Estados Americanos no inicia una campaña de intervención, quizás deberíamos replantear nuestras alianzas. Este gobierno afirma querer una inserción inteligente en el mundo. Esa inteligencia no sólo debe tener relación con lo comercial, sino aliarse con aquellos países civilizados que defienden la libertad y la república. Defiéndanlas de una vez. 

 

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