No fue magia, ¿fue mafia?

11 Apr 2018

Sao Paulo, Brasil, nuevo escenario de corrupción. Nuevo escenario que no salpica solamente a nuestros vecinos latinoamericanos sino que nos salpica a todos.

 

 

 

Lo que sucedió en Brasil el fin de semana pasado no es un hecho aislado, es una cadena de negocios y concesiones ilegales de contratos destinados a proyectos de infraestructura.

 

Odebrecht es una compañía brasilera dedicada a la construcción con alcance global pero que tuvo una fuerte incidencia de corrupción en latinoamerica entre el 2005 y 2013. Cadena que arrancó a destrabarse con la encarcelación del ex presidente peruano Ollanta Humala junto a su esposa y que parecería continuar su curso con la del ex presidente brasilero Lula Da Silva.

 

En el 2017, en Perú, se acusó al ex presidente de que su partido habría recibido coimas para poder financiar su candidatura en las campañas de 2006 y 2011. Por éste motivo es que se decide posteriormente y preventivamente dictaminar la encarcelación del ex presidente. Actualmente Ollanta Humala es el segundo mandatario peruano preso y se encuentra en la misma cárcel donde estuvo Alberto Fujimori.

 

Mientras tanto, en Brasil la principal preocupación del Partido de los Trabajadores  es si Lula Da Silva puede presentarse como candidato o no. En el caso de que Lula puede participar, usará esa carta para atraer votantes.

 

En línea con lo que sucede actualmente en Perú y en Brasil, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (cesado en sus funciones por la Asamblea Constituyente) pidió la captura del presidente Nicolás Maduro por presuntos vínculos con la compañía brasilera.

 

Y los argentinos, lamentablemente, no nos podemos quedar afuera de estos sucesos que conmocionan a la región. Ocho son las obras que se financiaron en nuestro país en conjunto con los contratos de la constructora Brasilera. La ampliación de los gasoductos Libertador Gral. San Martín y Neuba II junto con la ampliación de otros gasoductos a lo largo de 15 provincias de la Argentina y el Sistema de Potabilización del Área Norte del Gran Buenos Aires; son algunos ejemplos de estas obras. 

 

Cabe destacar, además, que en el 2013, Odebrecht suministró los insumos necesarios para el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, obra cuestionada políticamente, que conllevó 10 años de demora y más de 5 anuncios durante el kirchnerismo. Cuando por lo alto nos mencionaban y marcaban las obras, por lo bajo nos encadenaban, jugaban con las ilusiones y las esperanzas de los ciudadanos. Una historia de promesas incumplidas que hoy se destraban y se realizan con la gestión del presidente Mauricio Macri.

 

El común denominador de todos los casos de corrupción de la región es uno: el populismo desmedido y extremo. Puede variar de nombres: Lula, Humala, Cristina, Néstor o Nicolás. Pero hay un vicio que todos tienen en común: el populismo, que termina siendo el camino autodestructivo para la democracia.

 

Que todos estos casos sean noticia es una moneda de doble cara. Por un lado, ensucian a la política y todo el trabajo que se viene haciendo. Es una perdida de esperanza de los más grandes y también de los jóvenes.

 

Pero por otro lado, es un mensaje para todos los líderes, en especial a los populistas. Que sepan que la corrupción mata, que es mucho más que el enriquecimiento ilícito, son esas madres que hoy faltan en sus casas, esos hermanos que nunca volvieron, esos chicos que no pueden llegar al colegio.

 

La sociedad comprendió el mensaje, y por este motivo es hora de cambiar ese vicio que nos llevó a corromper los valores democráticos. No  perdona más la corrupción, la falta de justicia, el atropello a las instituciones, el doble discurso político. Ya no hay más lugar para el "roban pero hacen". La sociedad se levanta, avanza, reclama, pero sobretodo, exige.

 

 

*Micaela Der es Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales. Asesora Parlamentaria del Interbloque Cambiemos. @Micader

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