La derrota de Lula es una victoria para la República

8 Apr 2018

Este sábado fuimos testigos de la caída de un gigante del Socialismo del Siglo XXI, Luis Inacio Lula Da Silva. Fue condenado y encerrado en prisión por recibir coimas de la empresa Odebretch aunque otras causas judiciales aguardan su resolución. 

 

 

No cayó sin hacer un show populista para alimentar el mito. El populismo se basa en eso después de todo. Cuando todo falla, cuando se comprueba una vez más que las mismas recetas aplicadas en cualquier lugar donde se las aplique traen los mismos resultados, lo único que queda es el mito. 

 

La presidente del Partido de los Trabajadores, anunció que Lula "decidió" entregarse. Decidió. Como si no hubiera instituciones que rigen la nación y el debe doblegarse a ellas como todo otro ciudadano. 

 

Ahora, la principal preocupación del PT es si Lula Da Silva puede presentarse como candidato o no. Por eso alimentan el mito. Si Lula puede participar, usará su prisión como escudo victimizador para captar votos. Si no le es permitido hacerlo, por una ley que él mismo impulsó, el candidato del partido utilizará a Lula como bandera para ganar adeptos. Todo esto apoyándose en la baja popularidad del actual presidente Temer. 

 

La realidad es que el ex mandatario no puede volver a gobernar. Está más que claro que él no respeta las instituciones políticas del país que quiere gobernar. Casi todos los Ministros del Tribunal Federal Supremo fueron elegidos por él y por su sucesora, Dilma. Sin embargo, cuando fallaron en contra puso en tela de juicio la independencia del Tribunal. Además, horas más tarde, desafió a un Juez Federal al no entregarse en prisión en el plazo que le había sido establecido. 

 

Lula Da Silva, al igual que Maduro, Correa, Evo, Dilma y Cristina Kirchner, detestan la República. Aborrecen el balance de poder. Le tienen asco al activismo cívico y al control ciudadano. Pretenden concentrar en su persona todo el poder. Ellos quieren ser el Estado y los salvadores de la Patria. 

 

La caída del ex presidente de Brasil es una victoria para la República, no sólo para Brasil sino para América Latina toda. Es un mensaje a los pueblos libres de este gran continente de que nadie es intocable, de que nadie está por encima de las leyes ni la Constitución Nacional. 

 

Es un mensaje que trae consigo otro peligro para los populistas: No importa que tanto se haya hecho para beneficiar al país. La corrupción, en cualquiera de sus formas, se paga. Porque la corrupción, mata. 

 

Esa noción de República en Argentina todavía no se ha recuperado. ¿Qué estamos esperando? 

 

 

 

 

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