Divídanla

13 Mar 2018

Gerrymandering es un término que utilizamos en la ciencia política para referirnos a la manipulación de los distritos electorales, uniéndolos, dividiéndolos o asociándolos, para modificar los resultados de los sufragios, y así quebrar la imparcialidad del sistema electoral. Y de aquí parto para hablar un poquito del lugar que modifica siempre las elecciones en la Provincia de Buenos Aires a favor del peronismo: el partido de La Matanza.

 

Si hay algo que se debe destacar del peronismo, es su capacidad de trascender a través de los años y seguir ganando el voto (y el cariño) de los sectores más vulnerables de la sociedad. Y Perón mejor que nadie, sabía esto y como buen estratega y pragmático, utilizó todo eso a su favor. En 1949 logró reformar la Carta Magna de nuestro país, y en 1951 se abocó a la reforma electoral. Sabía que, modificando las circunscripciones electorales, las reelecciones indefinidas estaban aseguradas: comenzó con la ley de sufragio femenino (aprobada en 1947, aunque las mujeres pudieron votar recién en 1951, y no por ejemplo en las elecciones legislativas de años anteriores, o las mismas elecciones constituyentes), continuó con la ley de partidos políticos, la reforma constitucional, y finalmente la nueva ley electoral.

 

Lo que más se destacó de esa nueva ley, fue la instauración de un nuevo sistema de elección para los diputados, el sistema uninominal:

 

“Art. 46: Para la elección de diputados nacionales, los distritos se denominarán circunscripciones; los electores de cada circunscripción elegirán a pluralidad de sufragios, un diputado al Congreso. El número de candidatos de Catamarca, Corrientes, Jujuy, Mendoza, La Rioja, Salta, San Juan, San Luis y Tucumán será igual al de diputados que les corresponda elegir. El número de circunscripciones de la Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, será igual al de diputados que les corresponda elegir, menos dos. Estos cargos, excedentes serán discernidos a los dos candidatos que hubieran reunido mayor cantidad de sufragios y que no resultaren electos en sus respectivas circunscripciones”.

 

Con el nuevo sistema, cada ciudadano pasó a votar para el cargo de diputado por un único candidato, aquel que correspondía elegir por su circunscripción. Así, cada distrito se dividió en tantas circunscripciones como diputados debía elegir, con la excepción de la Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, que se dividieron en tantas circunscripciones como diputados debían elegir menos dos. Pero lo que se intentó callar, es que sistema uninominal no aseguraba la representación de las minorías, lo cual no resulta extraño viniendo del peronismo.

 

¿Por qué el peronismo presentó una ley que impuso el sistema uninominal para la elección de diputados? El diputado peronista Oscar Albrieu expresaba en la Cámara “El voto por circunscripción traerá al seno del Congreso Nacional hombres interiorizados de las circunstancias en que se desenvuelve la vida del electorado que les ha conferido el mandato, y podrán entregar a la Cámara, el aporte inestimable de su conocimiento profundo de los problemas regionales”. Y por supuesto, no faltaba el argumento de que esto favorecería al trabajador: no todos los electores argentinos votaban por la misma cantidad de representantes a la Cámara de Diputados. Albrieu planteó que, gracias al sistema uninominal, esto se equilibraría y todos los electores votarían por un diputado, sin importar en qué distrito vivieran.

 

Y en relación a las minorías, para los legisladores peronistas no debían comportarse como oposición: “la unanimidad significa solidaridad, conciliación y concordia. La democracia es realizar la voluntad del pueblo y el pueblo es la mayoría”, aseguraba Albrieu.

 

En las elecciones de 1951, en aquellos lugares en los que los partidos opositores tenían más apoyo, se diseñó un trazado de las circunscripciones para que los votos antiperonistas fueran neutralizados por los votos peronistas. Así podemos ver que los resultados de la elección de 1951 mostraron la eficacia de la nueva legislación. El Partido Peronista obtuvo la mayoría con el 62% de los votos, y la Unión Cívica Radical el 33%, es decir, 14 diputados radicales contra 135 del peronismo, a los que luego se agregarían 15 diputados más, todos ellos peronistas, de los territorios nacionales.

 

Toda esta explicación es necesaria para abordar lo que sucede en La Matanza, el bastión del neo peronismo, y por qué es tan importante la aprobación del proyecto de ley que plantea su división en cuatro municipios. La Matanza concentra el mayor poder electoral de la provincia, en donde votan aproximadamente 1 millón de personas: el 50% vota al peronismo oficialista y el 25% al peronismo opositor. El 36,5% de los habitantes vive POR DEBAJO de la línea de pobreza, el 54% no tiene cloacas, el 40% no tiene agua corriente. Y gobierna EL MISMO PARTIDO desde 1983. Una de las principales causas de este estancamiento electoral tiene que ver con la existencia de los famosos “punteros” tan característicos del PJ. Pero por, sobre todo, el amor de la gente humilde por aquellos que afirman que van a salvarlos, ese gran mesías, que da la casualidad que siempre tiene el mismo color.

 

En las últimas elecciones, el actual gobierno aumentó en casi 7 puntos el apoyo electoral pero claramente no alcanzó. Es por ello que primero desde la UCR, luego el Gen y por último desde el oficialismo se propone dividir este distrito en 4 nuevas comunas: Los Tapiales, Gregorio de Laferrere, Juan Manuel de Rosas y La Matanza.

 

De esta manera, se podrían postular otros candidatos las nuevas zonas, logrando así derrotar al partido único, y dividir este municipio que parece más una provincia.

 

Pero desde mi posición, considero que esto no será suficiente. Dividirlo no implicará necesariamente que ganen otros. Quizás sí en los distritos que quedarían con las clases de mayor poder adquisitivo. Pero si a los demás no se los educa por sobre todas las cosas, el cambio que se pretende será completamente en vano. Y como secundario, pero no menos relevante, activar esa zona, ayudar a sacarlos de la pobreza, demostrarles que hace 35 años que no se hace nada por ellos. Sería muy positivo para sus habitantes que el proyecto de división prospere, no para aumentar el caudal de votos solamente, sino para continuar con el camino de la reducción de la pobreza.

 

*Carla Nicole Alegre Magliocco es Licenciada en Ciencias Políticas (UCA). Analista de presupuesto del Ministerio de Hacienda GCBA. 

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