Ese agujero llamado Aerolíneas

23 Feb 2018

"Todas las líneas aéreas son deficitarias, pero en realidad, si no tuviéramos una línea de bandera habría millones de argentinos que no estarían conectados", afirmaba la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner en un discurso brindado en casa de gobierno el pasado 27 de diciembre de 2012.

 

 

Al parecer no estaba bien informada, porque las principales aerolíneas del mundo dan ganancia. La afirmación de Cristina es sencillamente falsa, por un hecho de lógica que todos pueden entender: toda empresa que no obtiene beneficios simplemente deja de existir. Creo que lo aprendemos en la primera clase de economía.

 

La gestión de la aerolínea de bandera de nuestro país le costó al Estado aproximadamente 4 mil millones de dólares en los últimos 5 años. En el mismo tiempo la pobreza escaló 3,7 puntos. No olvidemos que ese 3,7% representa a PERSONAS. Pero en nombre de una supuesta conexión y fomento del turismo, la empresa continúa quebrada, a pesar de que mes a mes la cantidad de pasajeros que transporta rompe un nuevo récord.

 

De manera contraria a lo que todo el mundo toma como verdadero, no es necesario para el país el contar con una aerolínea de bandera. Es una política de estado que podría ser categorizada como deseable, y mucho más en un país con la gran extensión que tiene el nuestro. Pero que por cómo nos venimos desarrollando, es un lujo y un despilfarro de bienes, que deberían ir destinados a solucionar el déficit habitacional, la falta de trabajo, la falta de inversiones, la falta de comida en el 30% de la población.

 

Entre otras, se está manteniendo el gran agujero llamado Aerolíneas Argentinas para proteger el empleo de las personas que en ella se desempeñan y en base a una supuesta necesidad de conexión. Pero la más mentirosa de las justificaciones, es el mito de que tener una aerolínea propia es una expresión de soberanía, resabio que quedó de la época de la guerra fría. Creo que pasaron un par de años, y podríamos darla por superada.

 

Y, el mito de la conexión entre lugares remotos, ¿no se puede garantizar acaso con el transporte ferroviario, como en el resto del mundo, y como se había desarrollado antes? Insisten en mantener una empresa que pierde un millón de dólares diarios, en lugar de reflotar el servicio de trenes, el más seguro y con el menor costo. Pero quizás eso le molestaría a una persona especial, que en estos días amenaza nuevamente con parar el país, aunque por lo visto los hijos políticos se le van revelando de a poco, y dicen que a su marcha iría él solo.

 

 Cabe mencionar que salvo Cuba, Venezuela y Bolivia (países que no serían ejemplo de nada), el resto de los países de la región no cuentan con una aerolínea de bandera.

 

Ahora bien, ¿qué fue lo que pasó con nuestros aviones?: un marco regulatorio obsoleto, una gestión “para las cámaras” como fue la de Recalde y los muchachos de la Cámpora, que pensaron que era lo mismo que jugar con una pista de autitos de juguete, un injerencia política y sindical indebida, una gestión estatal ineficaz y, por sobre todo, falta de idoneidad.

 

Para poder ilustrar el por qué del déficit en las líneas nacionales, Enrique Piñeyro realizó el siguiente gráfico. Una vez más, nadie lo escucha.

 

 

La combinación entre un ente estatal y un sistema corporativo gremial que lo secuestra impide cualquier gestión que tenga alguna oportunidad de éxito, ya que el grupo está condenado a producir siempre pérdidas.

 

También fracasaría cualquier intento de privatización. Porque solamente un improvisado, un iluso o un delincuente puede comprar una estructura que sabe que no podrá operar eficientemente, porque las leyes laborales, los sindicatos y todo un sistema se le opondrán con cientos de leyes, paros, marchas y carteles de colores con frases de Facebook.

 

Sería momento de terminar con el gradualismo. El gobierno se volvió a legitimar en las últimas elecciones. Tiene el margen para hacerlo. Eliminemos los errores de una vez por todas.

 

*Carla Nicole Alegre Magliocco es Licenciada en Ciencias Políticas (UCA) y Analista de presupuesto Ministerio de Hacienda GCBA.

 

 

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