No es económico, es ético

4 Feb 2018

Mauricio Macri presentó hace unos días un decreto que podría marcar el inicio de una nueva etapa en su mandato. 

 

El Presidente heredó de la gestión anterior un aparato estatal sin precedentes en la historia argentina. Sin embargo, al contrario de su discurso de austeridad y achicamiento del Estado, la gestión de Cambiemos elevó de 18 a 23 la cantidad de Ministerios; la cantidad de Secretarías subió de 69 a 87; las Subsecretarías existentes pasaron de 154 a 203; y las Direcciones Nacionales pasaron de 298 a 402. 

 

Este aumento del tamaño del Estado no hace más que entorpecerle la vida a los ciudadanos que deben afrontar niveles de burocracia agobiantes y una presión impositiva para mantener ese aparato que es asfixiante que aniquila cualquier posibilidad de inversión. 

 

Por otro lado, en el 2017, el Congreso Nacional votó un aumento de la dieta de sus Diputados y Senadores superior al de todos los trabajadores del sector privado. Un diputado cobra de sueldo bruto alrededor de 138 mil pesos. 14,5 veces el Salario Mínimo Vital y Móvil. 

 

Todo esto en medio de aumentos a la clase media en materia de transporte y tarifas de servicios públicos. 

 

Se puede ver una total diferencia entre la vida de un burócrata y de la de un ciudadano de a pie. Los sueldos de diputados, legisladores, jueces y ministros no condicen para nada con los sueldos de la mayoría de la población. Sumado a otros privilegios que gozan gracias a que esquilman con impuestos al sector privado; crean una especie de Nobleza digna de compararse con la existente en la época feudal. 

 

Las tarifas deben aumentarse porque la desidia populista del gobierno kirchnerista priorizó el consumo ficticio de la clase media por sobre la realidad económica y congeló esos valores. La clase media vivía un nivel de vida que no se condice con sus posibilidades. 

 

Eso fue posible porque no se pagaba lo que se debía pagar en materia de transporte, agua, gas y luz eléctrica. Pagamos las consecuencias con cortes de luz y falta de inversión en todos los ámbitos. 

 

Por ende, no está en discusión en esta columna la necesidad del Gobierno de Cambiemos de actualizar esos valores para que la ciudadanía pague lo que realmente valen esos servicios, que son vitales para la subsistencia y son más importantes que otros consumos a los que la clase media esta acostumbrada. Somos testigos, además, de que se ha trasladado a inversiones que han mejorado los servicios. 

 

Sin embargo, el sector privado no puede ser el único que deba "ajustarse el cinturón". La política no ha hecho esfuerzos para cortar sus privilegios en nombre de esa "austeridad" que pregona. 

 

La prosperidad de un país está atada al volumen de su Estado y al involucramiento que este tenga en la vida de los ciudadanos y del sector privado generador de riqueza. Menos Estado significa menos impuestos y mayor libertad para los ciudadanos. 

 

Teniendo esto en cuenta, el decreto que ha firmado el Presidente Macri, que congela los salarios de los funcionarios, impide el ingreso de familiares de Ministros a cargos políticos y recorta en un 25% los cargos políticos en el Poder Ejecutivo Nacional; si bien tiene una implicancia económica mínima, en tanto que reduce en $1.500 millones de pesos (0.052% del gasto total del presupuesto) anuales el gasto, tiene implicancias éticas. 

 

Este decreto es una señal de austeridad por parte de la clase política, lo cual es ético y necesario para que la ciudadanía vea, ante la pésima comunicación oficial, que el déficit fiscal llegó a niveles tan insostenibles que ni todas las líneas que el gobierno tiene para endeudarse pueden contenerlo. 

 

Si el decreto queda en esta medida y no se profundiza este camino de ajuste del sector público y, sobretodo de los privilegios políticos, seguiremos en esta era feudal moderna; y este episodio será un recuerdo únicamente de cómo el Gobierno volvió a foja cero en a la mitad de su mandato en términos de cargos políticos. 

 

No obstante, si se avanza por este sendero que marca el decreto presidencial, empezaremos a transitar no sólo un cambio económico, ya que al reducirse el tamaño del Estado, bajarán los impuestos y crecerá el sector privado como único generador real de empleo y riqueza; sino también un cambio cultural. Los dos cambios que la Argentina desesperadamente necesita. 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

1/10
Please reload

Please reload

Please reload

IG-spo-rep.jpg

republicaeconomica.com © 2017 Republica Economica