El rol Estado no se basa en la eficiencia

14 Jan 2018

Al discutir sobre el rol del Estado en general, y en Argentina en particular, nos encontramos con el argumento de que no importa el tamaño del Estado, si no si es eficiente o no. 

 

 

Los que sostienen este argumento, sin embargo, ignoran que el tamaño del Estado y la eficiencia son conceptos que están linealmente conectados. Es imposible tener un Estado grande y que a su vez sea eficiente.  

 

Algunos quizás, tengan fines loables al querer tratar de hacer de un Estado grande un Estado eficiente. No hay que dejar de destacar, por ejemplo, el caso de Isela Constantini, una verdadera patriota que abandonó un cargo en el sector privado para pasar a manejar una Aerolínea estatal donde cobraba menos de la mitad de su sueldo anterior y al renunciar a su cargo, por presiones sindicales y del propio gabinete, dejó encaminada la gestión para que esa empresa pasara de perder 2 millones de dólares por día a dejar de recibir subsidios en 2020. 

 

Sin embargo, casos como el de Constantini son escasos. La mayoría de los que esgrimen el argumento de un Estado presente son los mismos que, de alguna u otra manera, se benefician de él; o simplemente lo hacen por plena ignorancia o fanatismo ideológico.

 

No obstante, y a modo de ejemplo, cabe preguntarnos: Si los consumidores eligieron un medio de transporte como Uber, aunque supuestamente incumpla las absurdas regulaciones burocráticas ¿implica que debe ser prohibida? De la misma forma podríamos preguntarnos: Que Aerolíneas Argentinas deje de dar perdidas ¿implica que debe seguir siendo pública? 

 

La respuesta es un rotundo no. El rol del Estado no se debe medir por la eficiencia. El Estado es ineficiente porque trata de ordenar por la fuerza cosas que el mercado ya ordenó previamente. Esto es siempre en perjuicio de la economía nacional. Es un ejemplo completamente absurdo, y motivo de burla en el ámbito internacional, nuestras aerolíneas "low cost" con precio mínimo. Julian Cook, presidente de Fly Bondi, admitió que podría vender los pasajes que ahora están $900, a $450. No puede hacerlo porque para proteger a la Aerolínea estatal, se le fijó un precio mínimo. 

 

¿A quién perjudica eso sino al consumidor que debe tomar el vuelo? Pensemos cuanta gente más viajaría sin esta restricción, en cómo podría crecer el turismo interno y generar mayores posibilidades de negocios. 

 

Además, lo que los estatistas ignoran, o no les importa, es que más Estado conlleva menos libertad. El Estado es una maquina devoradora de oportunidades manejada por una tripulación de burócratas que quieren hacerle creer a la gente que esas oportunidades las generaron ellos, destruyéndolas, solamente para crearlas devuelta pero de forma distinta a la que el mercado ya había prefijado. Por supuesto, presentándose como héroes de la injusta "Justicia Social" por habernos dado ese beneficio.    

 

El Estado no se contenta con un sector, y tampoco la casta de políticos que nos gobierna. Se empieza con prestación de Fútbol pagada por el Estado, donde el aparato de propaganda oficial se hace un festín; se sigue por una Aerolínea de bandera que afecta el bolsillo de los consumidores; se le suma la financiación de un revisionismo histórico, para crear un relato basado en las necesidades del poder de turno; y se profundiza sancionando una ley que establece una pena para quienes discuten una cifra. 

 

Esta es parte de la batalla de las ideas que debemos dar. No se trata de si el Estado hace las cosas bien o no. Al final, sólo se trata de si el Estado debería hacer esas cosas y hasta donde lo dejamos entrar en nuestras vidas. Como decía Milton Friedman: "Pon al gobierno a administrar el desierto del Sahara y en 5 años habrá escasez de arena". 

 

 

 

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