La imperiosa necesidad de un partido liberal

24 Dec 2017

En los últimos días hemos tenido que ser testigos, como ciudadanos, de la destrucción del patrimonio que mantenemos con nuestros impuestos, por un grupo sedicioso, que quería violentar una de las más grandes instituciones de nuestra República, como es el Congreso Nacional (estemos de acuerdo con sus leyes o no). Todo porque no apoyaban una ley que trataba ese Congreso. Como si no hubiera habido elecciones hace 2 meses atrás, donde se eligieron a los representantes del pueblo que están en el Congreso. 

 

Sin embargo, no es esto lo más llamativo. Resulta aún mas peculiar, la defensa que realizan algunos de este grupo de inadaptados. "Todo vale si vamos contra Macri", pareciera ser su lema. A este grupo con falta de valores y escrúpulos, al que creímos haber derrotado en las urnas, no le importa la democracia. No quiere perder sus privilegios, y trabajarán hasta las últimas consecuencias para lograrlo. 

 

El uso político de los jubilados que vimos por parte de algunos bloques de la oposición, resulta repugnante cuando se analiza la historia reciente. 

 

Ante esto, resulta realmente necesaria la aparición de una oposición al Gobierno, que no solo no sea violenta, porque eso ya existe, sino que además defienda los intereses y valores del contribuyente.  Es imperiosa la necesidad de crear un partido liberal en Argentina. 

 

Resulta prudente ser enfático en una cuestión: Cambiemos no es una coalición liberal. Compartimos opiniones en algunas cuestiones y seguramente votaríamos juntos algunas leyes, pero Cambiemos esta lejos del liberalismo que pregonan Hayek, Mises, Mill y Friedman. 

 

La pregunta que se viene inmediatamente a la cabeza es ¿está preparada Argentina para un partido liberal que gobierne en el Poder Ejecutivo? La respuesta, tristemente, es no. Decir otra cosa es engañarnos a nosotros mismos. 

 

Sin embargo, palabras, frases, ideas y autores que antes no eran escuchados; ahora suenan en el vocabulario de la ciudadanía. Parecería empezar a haber un entendimiento de que tener algunos derechos implica, necesariamente, la perdida de otros. Ocurrió con Fútbol Para Todos, donde se entendió que en un país donde millones no tienen cloacas, el Estado no podía gastar cientos de millones de pesos en brindar Fútbol. 

 

A nuestra sociedad, no obstante, le falta madurar y entender que Estado grande, corrupción e impuestos altos van inexorablemente de la mano. Le falta comprender que no existe el concepto de gratuito, sino que todo lo que el Estado brinda, desde la educación hasta un pen drive, es fruto de la confiscación de nuestros impuestos. Los privilegios de unos, se pagan a costa del sacrificio de otros. En este contexto, un Partido Liberal con escaños en el Congreso Nacional y en los parlamentos provinciales sería un avance enorme. 

 

¿Por qué las ideas de la libertad son rechazadas por muchos sectores? Porque implica hacerse cargo de nuestros actos. Implica que si hacemos algo mal, debemos pagar las consecuencias y no pedirle al Estado que nos salve. Implica que una empresa que no es eficiente quiebre, y que eso no sea más que la oportunidad para que otra empresa surja antes que la llegada de la todopoderosa mano del Estado para subvencionar con dinero del contribuyente, algo que el propio contribuyente ya rechazó previamente (hecho que finalmente hizo que quiebre la empresa). 

 

Por otro lado, para los políticos tradicionales, la llegada de un partido liberal significaría una amenaza para sus privilegios. Cuando hablamos de ajuste público no iniciamos la lista por la Asignación Universal por Hijo, sino que empezamos pidiendo, solo por poner algunos ejemplos, que se terminen las jubilaciones de privilegio para el Poder Judicial; que de eliminarlas, podríamos borrar del mapa el impuesto a los bienes personales o reducir otros igual de confiscatorios. Pedimos que se eliminen áreas del Estado innecesarias, como Aerolíneas Argentinas, para que haya más competencia y la gente viaje mas barato y mejor. Pedimos que privilegios, como chóferes, sean eliminados salvo para funcionarios de altísimo rango. Solicitamos que los legisladores vean reducidos sus sueldos así como también su personal. El Congreso Nacional, solamente, nos cuesta 50 mil millones de pesos al año. Allí, pocas cosas se discuten en favor de los que pagamos esos 50 mil millones al año. 

 

Significaría proponer el sistema de libre comercio, lo que implicaría que los empresarios no podrían bancar las campañas de los políticos proteccionistas para seguir cazando dentro del zoológico y cobrarnos precios altos por productos de pésima calidad. Y sistema voucher, para que el dinero con el que se sostenga la educación salga de nuestros impuestos, pero que la administración del mismo sea privada y dependa de cada escuela para fomentar la excelencia educativa de la mano del mercado. 

 

Más allá de esto, como se ha mencionado, el hecho de que autores y economistas liberales, se hayan hecho tan populares en los últimos tiempos, marca el inicio de una época que no podemos desaprovechar. 

 

La principal amenaza, sin embargo, está en nuestros propios prejuicios como liberales. Tenemos que ser capaces de dejar nuestras diferencias de lado y ponernos de acuerdo en algunos aspectos básicos, con los que todo liberal -y muchísimos que no se identifican como liberales- concuerda y que esa sea la base para la construcción de una alternativa que represente a los contribuyentes, plantee las discusiones primordiales y nos permita crecer en valores y en calidad de vida. 

 

Casos de éxito, sobran; pero requiere de esfuerzo, de salir a la calle, de debatir ideas y de convencer a la gente de que las ideas de la libertad son las mejores para sacar a la Argentina de la decadencia. 

 

¿Estamos dispuestos a enfrentar ese desafió? Somos libres de no hacerlo, lo que no seremos, jamas, es libres de evitar las consecuencias de haber elegido no hacerlo. 

 

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