La grieta siempre fue y será de valores

16 Dec 2017

La grieta es de valores y de moral, y eso lo aprendemos en casa. Lo que tuvimos que vivir todos los argentinos estos últimos días fue innecesario. Avasallamiento hacía las instituciones y la república en plena democracia.

 

 

Podemos discutir y dialogar acerca de si la reforma previsional conviene o no conviene, pero ,insisto y no quiero dejar de insistir, en que el fin no deberá justificar nunca los medios. El derecho a huelga está consagrado en nuestra constitución y ningún gobierno lo cuestionaría pero hay una línea muy delgada entre derecho a reclamar y manifestarse violentamente con el propósito de desestabilizar.

 

El gobierno ha manifestado su voluntad e interés de debatir y dialogar desde sus orígenes. Desde el comienzo de la gestión, sin tener mayoría en ninguna de las Cámaras, mediante el consenso hemos aprobado muchísimas leyes, entre ellas: Reparación Histórica, Arrepentido, Acceso a la información Pública, Participación Pública- Privada.

 

Entonces, teniendo quórum el día de Jueves pasado, ¿Por qué se resistieron a debatir? ¿Por qué insultaban? ¿Por qué atropellaron el corazón de la democracia? Diputados de la oposición expresando fervientemente su patoterismo frente al Presidente de la Cámara, sin ningún respeto mínimo hacia su investidura y su autoridad. ¿Ese es el mensaje que querían dejar?

 

Estos grupos de presión, que se resistieron siempre a dejar el poder, obstaculizaron la transición y no dejan gobernar son minorías cobardes que se escudan ante la democracia para ejercer la violencia. Y eso merece el más enérgico repudio.

 

La Argentina de la violencia física e institucional, esa es la Argentina que no queremos. Nos estanca, no nos deja progresar, no nos permite construir puentes. Si algo supo dejar en claro este gobierno es la importancia de trabajar en equipo y dejar de lado los intereses personales.Nación, Provincia y Ciudad trabajando en conjunto han demostrado ser más eficientes y eficaces.

 

Los cambios son para los valientes, los cobardes prefieren no salir de su zona de confort. Por eso, no hay que aflojar, no hay que desistir, ni ser cómplice con el silencio. Llegó la hora de madurar políticamente, de aprender de nuestro pasado para poder tener un futuro. Lo de ayer nos salió caro a todos. No perdió el oficialismo, perdimos todos, perdió la democracia, perdió Argentina.

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