Los desafíos de la política monetaria en 2018

11 Dec 2017

“Las tasas de interés (de las LEBAC) se van a mantener altas hasta abril próximo”  y “en cuatro o cinco años tendremos la inflación de un país normal” fueron las últimas grandes frases pronunciadas por el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger. ¿Qué hay detrás de una tasa de interés tan atractiva? ¿Por qué se espera una inflación “normal” para cuando haya finalizado el mandato del actual presidente? ¿Qué podemos esperar con relación al dólar? ¿Qué sucederá con la deuda? Estas, son algunas de las tantas cuestiones que surgen en la cabeza de todos los que estamos preocupados por el país, y por ello observamos con prudencia cada paso que da el Banco Central.  

 

La inflación de un país es el aumento constante de los precios relativos de los bienes y servicios, el cual al ser alto y mantenerse en el tiempo, se convierte en un problema, sobre todo para aquellos países que, como Argentina, se encuentran en la categoría denominada “subdesarrollados”. Y como factor económico, tiene un fuerte impacto en la población, principalmente en aquellos con menos ingresos. Según el Índice de Precios del Congreso, la inflación del año 2016 “acumuló alrededor de un 40% y fue la más alta en 14 años”, y el índice de pobreza “cerró en un 30,3% afectando a 13,3 millones de personas”. En 2017 la tasa de inflación disminuyó a casi a la mitad de la gran alza del año anterior (cerraría el año alrededor de un 23%, aunque lejos de la meta del 17% que se esperaba). Sin embargo, muchos economistas ven con preocupación el atraso cambiario y las altas tasas de interés ofrecidas por el Banco Central, que no disminuirán por lo menos por los próximos 6 meses. Al analizarlo, observamos que es un mecanismo efectivo, al menos por el momento como un buen instrumento para controlar la inflación y mantener el tipo de cambio estable, aunque generando una apreciación ficticia del peso en relación al dólar. Pero “la desinflación de hoy es la inflación del stock de Lebac en el futuro, y es un modelo vulnerable a shocks externos”.

 

De todas maneras, por el momento no parece factible una corrida de Lebacs hacia el dólar, como se esperaba luego de las elecciones, ante una eventual ventaja electoral de Cristina Fernández de Kirchner, lo cual sostiene las emisiones de Letras con tasas positivas a largo plazo, para de esa manera, lograr que la inflación núcleo se ubique cerca del 1% para el mes abril. Sin embargo, el problema de contemplar únicamente la inflación núcleo como hizo Sturzenegger en los últimos días, es que no toma en cuenta el alza tarifaria ni de los precios de productos estacionales, por lo cual estamos en condiciones de afirmar que la inflación proyectada para 2018, estará lejos, aunque no tanto, del 12% proyectado por el BCRA.

 

Sin embargo, a pesar de que las LEBAC ofrecen un 29% anual de intereses, los grandes ahorristas aún se dirigen al dólar a la hora de invertir: “la demanda de billetes en los bancos se ubica en alrededor de USD 2.000 millones mensuales. Y si bien aumentó también la compra de Lebac, claramente la preferencia sigue siendo el refugio del billete verde, aun cuando no haya sido buen negocio en 2017 y tampoco proyecte un buen resultado para el año que viene”. Al estar próxima la época turística, se espera una mayor demanda de dólares, lo cual debería aumentar su cotización, pero las altas tasas generan una también una inyección de divisas, por lo que eso juega en contra de un repunte de su precio. “Ante un dólar tan barato, el déficit comercial y de cuenta corriente es cada vez más alto lo cual disminuye las posibilidades de crecimiento”, apuntó el ex presidente del Banco Central Alfonso Prat Gay.

 

Según expertos, la inflación en 2018 no cederá lo suficiente como para que el BCRA relaje la política monetaria, por lo que los principales riesgos para el próximo año podrían resumirse en dos:

 

a) un deterioro abrupto del escenario global que corte el financiamiento externo y eche por tierra la estrategia fiscal gradualista. 

 

b) que la resistencia a la baja de las expectativas inflacionarias frene o revierta el proceso de reducción de la inflación, postergando indefinidamente el relajamiento de la política monetaria. 

 

A pesar de que el panorama no parece ser el mejor en materia monetaria, se debe destacar el buen clima social que sorprende al estar cercanos a fin de año. El famoso “estallido social” no estaría próximo a ocurrir, como se teme desde los incidentes del año 2001. La imagen positiva de Mauricio Macri asciende al 62% y la de Cristina Fernández sigue en caída, lo cual genera una confianza tanto interna como externa, por lo que los tan ansiados brotes verdes comienzan a dar sus frutos. “Esta fortaleza política acompañada de los indicadores económicos le ha dado el oxígeno al gobierno para lanzar la ronda de reformas que se quiere implementar: impositiva, laboral y previsional. Y apostar con decisión a un reformismo gradual pero continuo que seguiría por lo menos durante todo el 2018”.

 

A modo de conclusión, vemos que las críticas a anclar la inflación a través de la política monetaria, son válidas, ya que las Lebac se están convirtiendo en un arma de doble filo, pero que está generando al menos en el corto plazo, resultados positivos, aunque no como se espera. Fueron más de diez años de un manejo paupérrimo de toda la economía, del cual estamos pagando las consecuencias. Sin embargo, a pesar de los números, hace casi dos años, se puede ver una luz en el camino de la reconstrucción de un país que parecía perdido. 

 

 

*Carla Nicole Alegre Magliocco es Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Católica Argentina. Analista de presupuesto en Unidad de Ministro, del Ministerio de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires. Cursando la Maestría en Economía y Derecho de la Universidad de Buenos Aires. 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

1/8
Please reload

Please reload

Please reload

IG-spo-rep.jpg

republicaeconomica.com © 2017 Republica Economica