Los desafíos que el G-20 le plantea a la Argentina

26 Nov 2017

La cumbre del Grupo de los 20, o G-20, es un foro integrado por las 20 principales economías industrializadas y emergentes del mundo, que representan el 80% de la economía mundial. Es un espacio de cooperación y consultas entre los países en temas relacionados con el sistema financiero internacional. Además estudia, revisa y promueve discusiones sobre temas relacionados con los países industrializados y las economías emergentes.

El G-20 se compone de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, República de Corea, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, el Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Europea. Se creó en Washington en 1999 como una respuesta a la crisis financiera de fines de los años 90. Luego de la crisis financiera mundial en 2008, el G20 cambio de formato e incluyó no solo la participación de los jefes de Estados y de Gobierno, sino también de representantes de las Naciones Unidas, del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y del Foro de Estabilidad Financiera. Si bien sus decisiones no son vinculantes, marcan un rumbo económico mundial y para países en vías de desarrollo como Argentina, puede significar un impulso a la llegada de inversiones. 

 

Este año se realizó en Hamburgo y han sido invitados también Noruega, Holanda y Singapur, así como los presidentes de la Unión Africana, la Nueva Asociación para el Desarrollo Económico de África y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico; sumado a España, que todos los años es invitado a participar. 

 

En junio de este año, los representantes de las veinte economías más importantes del mundo aprobaron por unanimidad la presidencia argentina del Grupo para el año 2018. Este enorme reconocimiento debe ser un motivo de orgullo para el país, tras una década de aislamiento de la comunidad internacional, con aliados poco estratégicos, algunos ahora incluso caídos en desgracia, como Venezuela o Iran. 

 

La elección de Argentina como presidente del G-20 2018, marca que el mundo percibe el cambio que ha habido en nuestro país y definitivamente deja ver que a Macri se lo ve con mucha mas paciencia en el exterior que en el interior. Después de una década de default, cierre de la economía, cepo cambiario y alianzas espurias, no debería extrañar que la llegada de la Administración Macri, cause semejante impacto. 

 

En esta linea, las medidas que llamaron la atención a nivel mundial, tanto de inversores como de Jefes de Estado, tienen que ver con la salida del default, tras el arreglo con los holdouts; la salida del cepo cambiario; y, por supuesto, el cambio en la geopolítica no pasó desapercibido. 

 

Esta Cumbre es el único Foro Mundial de Líderes donde los países desarrollados y emergentes están sentados a la mesa de igual a igual. Las economías de los países integrantes del G-20 representan 80% del PBI mundial, 64% de la población, 73% de las exportaciones y 61% de la inversión extranjera directa del mundo. Pertenecer, y ahora ocupar la presidencia de este Grupo nos obliga a examinar indicadores de nuestro país y los desafíos que esta situación conlleva. 

 

Empecemos por mirar indicadores como PBI, donde Argentina ocupa el anteúltimo lugar en el ranking del G-20, solo seguido por Sudáfrica. En cuanto a PBI per Capita, el de Argentina es la mitad del promedio de los países miembros. En tanto al Índice Doing Business 2018, que se compone de indicadores cuantitativos sobre las regulaciones empresariales y la protección de los derechos de propiedad privada y analiza las regulaciones que afectan la facilidad para hacer negocios; Argentina ocupa el lugar 117 de 190 países en el ranking general, mientras que Estados Unidos, por ejemplo, ocupa el puesto Nº 6; Australia, el Nº 14; Francia, el Nº 31. Solo Brasil ocupa un lugar inferior al nuestro, el puesto Nº 125. Por otro lado, si miramos el Índice de Libertad Económica, ocupamos el vergonzoso Nº 169, ubicandonos en último lugar, dentro de los países del G-20.  

 

Si a esto le sumamos, nuestra altísima presión impositiva que no se traduce para nada en una buena calidad de servicios; nuestra rígida, fascista y arcaica legislación laboral; la poca seguridad jurídica; el deficit fiscal, producto de un Estado sobredimensionado e ineficiente; cabe preguntarnos: el saco de Presidente del G-20, ¿le "queda grande" a la Argentina? 

 

La respuesta la deberá brindar la sociedad en general, y la política, con Macri a la cabeza, en particular. Si aprovechamos esta nueva mirada que el mundo tiene sobre nosotros y la utilizamos para insertarnos en él de forma astuta, con tratados de libre comercio y acuerdos bilaterales diseñados de manera inteligente; mientras que además reformamos los cimientos de nuestra Nación, podridos de corrupción, desidia, cortoplacismo y mala gestión; al ritmo que reformamos las leyes laborales, achicamos el Estado y bajamos los impuestos para impulsar al sector privado, tanto interno como externo que quiera desarrollarse en nuestro país, no habrá ninguna duda de que Argentina podrá ser, con todos los recursos naturales y humanos con los que cuenta, un miembro estratégico del G-20 y retomará el camino de potencia mundial que hace muchos años perdió. 

 

La buena noticia es que depende de nosotros. La mala noticia, justamente, es que depende de nosotros. 

 

Este editorial es la antesala al lanzamiento del G-20, que tendrá lugar el próximo 30 de Noviembre. Toda la cobertura sobre esta Cumbre, de suma importancia global, por República Económica. 

 


 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

1/8
Please reload

Please reload

Please reload

IG-spo-rep.jpg

republicaeconomica.com © 2017 Republica Economica