Alertan sobre una posible nueva corrida cambiaria

15 Jan 2019

La consultora Economía & Regiones emitió un informe donde advierten que "no hay que pensar que este actual abaratamiento del dólar es una tendencia firme que vino para quedarse".

 

Sobre la estabilidad cambiaria, Economía & Regiones aconseja "no pecar de optimismo" ya que "la demanda de dinero es estacionalmente elevada a fines de diciembre y en enero. Crece el apetito por los pesos" que  "debe transformarse en un abaja del dólar. Dado que el dólar es un activo financiero, su precio en unidades de pesos debe bajar casi instantáneamente". 

 

Desde finales de diciembre hasta estos días, el dólar sólo bajó 90 centavos, sin embargo, "no hay que pensar que este actual abaratamiento del dólar es una tendencia firme que vino para quedarse, ni que el actual plan monetario goza de credibilidad y va a alcanzar todos los resultados buscados, tanto en materia de estabilidad cambiaria como de inflación.  Tampoco hay que pensar que el hecho que el BCRA haya comprado dólares e inyectado pesos muestra que la inflación bajará pronunciadamente. La coyuntura actual tampoco es suficiente para pensar que las expectativas de inflación caerán fuerte, que el dólar seguirá estable como hasta ahora por varios meses más y que la tasa de interés bajará “en serio”. Para que suceda todo esto último tiene que haber sí o sí credibilidad. Y a juzgar por los datos y acontecimientos, todavía no la hay", continua el informe. 

 

La consultora asegura que "la performance del dólar muestra que no hay credibilidad" ya que si la tuviera, "el dólar habría bajado bruscamente hacia la banda de $34 en septiembre y octubre. En ese marco de credibilidad y con el dólar tocando la banda de $34 en forma permanentemente durante septiembre y octubre, el BCRA podría haber comprado dólares e inyectado pesos a cambio de bajar genuinamente la tasa. ¿Por qué bajar y tocar la banda de $34 mostraba credibilidad? Porque habría sido resultado de que los agentes individuales privados (usted y yo) vendieran dólares (a cambio de pesos) para volcarlos a la economía real. Y cómo los dólares habrían sido volcados a la economía real, el descenso de la tasa no habría generado riesgos de corrida cambiaria. Sin embargo, todo esto no sucedió. Por el contrario, la performance del dólar no muestra mucha credibilidad" dado que aún ahora "está más caro que el dólar de octubre y comienzos de noviembre, lo cual muestra que el fenómeno actual es circunstancial y que, lo más probable, es que se revierta en el futuro". 

 

Explican que este fenómeno es circunstancial dado que "sin credibilidad la demanda de dinero tenderá a debilitarse. Si la demanda de dinero se debilita, el poder adquisitivo del dinero se reduce y el dólar, que es un activo financiero, volverá a picar en punta aumentando en términos de unidades de pesos. O sea, el dólar volverá a subir. Hay que tener en claro que, aunque la cantidad de dinero no aumente, si la demanda de dinero se reduce, el poder adquisitivo del peso cae tanto en términos de unidades de dólares (devaluación) como en cantidades de unidades de bienes y servicios (inflación). Caída de demanda de dinero se traduce en más dólar y más inflación". 

 

Economía & Regiones indicó que "las expectativas de inflación están atadas a las expectativas de emisión monetaria futura. El BCRA no tiene con qué pagar las LELIQs. Ergo, las expectativas de emisión monetaria futura están atadas a las LELIQs. A una tasa del 58%, las LELIQs crecen a un ritmo del 5% mensual. En este marco, las expectativas de inflación tienen un piso muy elevado difícil de quebrar. Ergo, la inflación tiene un piso elevado difícil (no imposible) de quebrar. Este piso se puede quebrar sólo circunstancialmente y a cambio de una gran recesión. En este marco en el cual las expectativas de inflación tienen un piso sólido y elevado, la demanda de dinero se hará más “finita” (como contraposición a infinita) y tanto la demanda de saldos en efectivo como la demanda especulativa de dinero se debilitarán más. Con debilitamiento de la demanda de dinero surge un riesgo: nuevo round de corrida cambiaria". 

 

Aseguran que se puede anticipar que forma podría tener esa corrida cambiaria. "Hay que mirar la evolución de los depósitos privados a plazo fijo y luego, los depósitos en dólares.  De acuerdo con nuestro análisis, de suceder, la caída de la demanda de dinero se materializaría a través de una corrida de los depósitos a plazo fijo del sector privado. En un escenario de baja credibilidad, inflación y apreciación del tipo de cambio real con encajes denominados en LELIQs, los tenedores privados de plazo fijo decidirían pasarse a dólar. Los Bancos deberían rescatar las LELIQs para pagar los depósitos, el BCRA emitiría pesos y los depositantes privados comprarían dólares. Muy probablemente, el BCRA respondería incrementando requisitos mínimos de liquidez y subiendo tasas, pero sería un parche de cortísimo plazo que terminaría agravando los problemas. El spread entre tasas activas y pasivas se incrementaría, el crédito al sector privado se reduciría y encarecería, con lo cual la recesión se prolongaría más tiempo". 

 

De darse este escenario, alertan, "el dólar volvería a saltar y picar “en punta” con la tasa de interés endógena rebotando nuevamente".  Aseguran que "en este marco, la inflación del 2019 sería mucho más elevada que lo que el gobierno piensa, las autoridades pretenden “vender” y sus socios del REM proyectan.  En otras palabras, la inflación del 2019 sería mucho más parecida a la inflación del 2018 que lo que el gobierno y el REM proyectan. Sin lugar a duda, este escenario inflacionario 2019 dejaría como herencia una elevada inflación para el 2020 también.   Por el contrario, si el dólar no volviera a tener otro round cambiario en 2019 y la inflación le ganara al tipo de cambio a lo largo de todo este año, el gobierno se saldría con la “suya” y el tipo de cambio real se apreciaría marcadamente a lo largo de este año electoral" aunque de darse este escenario "significaría que se estarían agrandando nuevamente los problemas y se estaría barriendo y acumulando la basura debajo de la alfombra. Si no hay salto cambiario en 2019, lo que se estaría haciendo es postponiendo y potenciando el salto cambiario para 2020; es decir se estaría trasladando la devaluación hacia el primer año del nuevo gobierno. En este contexto, lo más probable es que los argentinos enfrentemos aún más devaluación y más inflación en 2020". 

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