Una jura sin vergüenza

3 Dec 2017

Después de 18 años en el cuerpo legislativo, 8 años como Presidente y 2 años en las sombras, la señora Cristina Fernandez de Kirchner juró como Senadora Nacional por la Provincia de Buenos Aires. 

"Juráis por Dios y estos santos evangelios desempeñar debidamente el cargo de senador que ella os ha confiado para el Congreso legislativo federal de la Nación Argentina y obrar en todo de conformidad con lo que prescribe de la Constitución Nacional", le preguntó la Vicepresidente Gabriela Michetti. La respuesta fue "Si, juro". A continuación, Michetti pronunció las siguientes palabras: "Si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden". 

 

¿Con que vergüenza se asume un cargo de tal investidura después de una carrera política marcada por la corrupción y la mala gestión? Es inentendible como la ex Presidente se para en esa Casa de Leyes, que pervirtió durante 8 años y jura por la Constitución Nacional, que tanto ella como su séquito violaron hasta el hartazgo. 

 

Cristina Kirchner convirtió al Congreso en una escribanía durante 8 años. Como una perfecta titiritera manejando los hilos de sus legisladores, hizo sancionar leyes tan nefastas que corroen los mismos cimientos de la democracia republicana. Algunas perduran, otras gracias a la presión pública fueron desechadas. 

 

¿No lo recordará? ¿Su poder la ciega tanto que no logra recordar? O es que, como todo populista, ¿cree que todo vale porque lo hizo por su pueblo? 

 

Yendo más allá, a través de sus cómplices y subordinados, además de realizar una pésima gestión que dejó al Estado en ruinas; Cristina Kirchner habría realizado maniobras de corrupción que la Justicia, tardíamente, está investigando y será juzgada por todos los crímenes cometidos durante su gobierno.

 

"Si así no lo hiciere, que Dios, la Patria y Él me lo demanden", fueron sus palabras cuando asumió su última presidencia. Es muy bueno que ella misma haya pronunciado esas palabras porque Dios es una entidad y Él no es más que un mal capítulo de la historia argentina sobre como, una vez más, Argentina desperdició una oportunidad única; sin embargo, la Patria es otra cuestión. 

 

Esa Patria esta plasmada en la Constitución Nacional, que en su artículo 36 establece que los que realicen acciones de corrupción o intenten ostentar la suma del poder público, estarán cometiendo un delito contra la Nación y deberán ser juzgados como infames traidores a la Patria. 

 

Sobre la cabeza de Cristina Fernandez de Kirchner pesa la acusación de ser una infame traidora a la Patria. Quizás sería prudente no apresurarse a jurar en otra posición donde la Patria pueda demandarle algo. La ciudadanía y la Patria ya le están demandando que rinda cuentas por 8 años de desidia, corrupción y toda clase de delitos contra la administración pública. 

 

Cristina debería prepararse, porque la Patria está cerca y ella sí que va por todo. 

 

 

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